DEMBA




Para contactar con Demba podéis escribir a pdemba64@hotmail.com



viernes, 28 de julio de 2017

ME HE SENTIDO PARTE DE UNA GRAN FAMILIA


Izaskun en la boda
Después de casi un mes desde nuestra llegada, todavía estoy sorprendida de muchas cosas que he podido observar. Lo primero que el viajero piensa es que los paisajes de Senegal son espectaculares, sin embargo las personas que allí habitan, lo son aún más.
 
Demba, nuestro guía, junto con Dauda (conductor y alma de la fiesta) , estaban esperándonos a las 2:30 de la madrugada con las mejores de sus sonrisas y con un cálido abrazo. Llegamos al hostal y el encargado de estar allí nos acogió muy amablemente.
 
Nunca imaginé que a partir de esa noche, mi mirada hacia la vida y en especial África fuera a cambiar tanto. A lo largo del viaje, Demba nos iba explicando los proyectos que tiene en su mente, unos en funcionamiento y otros gestándose. Nos explicaba y mostraba cada proyecto que Yakaar África había realizado, tanto los que funcionaban como los que finalmente no habían llegado a buen puerto.
 
La huerta de Dande, así como otras que vimos, no estaban funcionando puesto que cuando fuimos era época de lluvia. En nuestra visita a Dande pudimos ver el molino, que lamentablemente no estaba en marcha ya que faltaba una pieza. A la vez, en el mismo poblado vimos una escuela cuyo tejado se había volado debido a las fuertes lluvias.
 
También fuimos, a la cooperativa de mermeladas regentada principalmente por mujeres, y allí tranquilamente degustamos zumos naturales como el bissap, tamarindo o jengibre, y finalmente vinimos cargados de mermeladas y zumos.
 
También vimos a los niños albinos, los cuales gracias a Yakaar África y su labor de concienciación cada día son más aceptados en la sociedad.
 
Me quedé muy impactada con la famosa teranga senegalesa, pues yo ya había ido a Senegal y si bien es cierto que me trataban como una reina, pensé que era sólo porque iba de invitada a casa de mi amiga Mareme, pero me equivoqué, allí todos siempre tienen una sonrisa en sus bocas y un saludo que darte aunque no te conozcan de nada. Tuvimos la suerte de asistir a una boda Peul y bailamos con ellos como si fuéramos parte de la familia
 
Izaskun en el taller de costura
Me impactó las ganas que tienen algunas de las mujeres y jóvenes de cambiar la sociedad sin vender sus costumbres, es decir, que los más jóvenes puedan estudiar y salir adelante en su propio país. He de decir, por otro lado que también habían personas que estaban esperando a que creciera un árbol que le diera dinero o con un simple ¨inchallah¨ se conformaban con todo.
 
Fueron muchas cosas vividas, muchos sentimientos encontrados para mí en este viaje, y explicarlo todo supondría escribir muchas páginas y no quiero aburrir.
 
La labor de concienciación es una labor muy difícil, puesto que requiere de mucha paciencia, tiempo y dedicación. Por eso admiro a los que están realizando la misma; los voluntarios, socios y demás personas involucradas en este proyecto y esta gran familia, que es así como me he sentido y siento cada día.
 
Doy gracias por todo a todos, por esta oportunidad de poder viajar y ver otras realidades que también existen. Un fuerte abrazo FAMILIA DE YAKAAR AFRICA Y NOS VEMOS PRONTO
 
Izaskun Palomar

 

UN VIAJE DE SENSACIONES

 Con los niños de Bandafassi
Ya en España sentimos que nuestro viaje a Senegal iba a ser muy especial. Pero la realidad superó con creces todas las expectativas que pudiéramos tener antes de emprender vuelo a nuestro primer país de África negra. Todo ello gracias a Demba y Cheikh nuestro guía y conductor, respectivamente,
que terminaron convirtiéndose en amigos. Ellos son un ejemplo de la amabilidad, la honestidad y la hospitalidad que encuentras en Senegal. Damos gracias por haberles tenido junto a nosotras en este viaje. Ha sido un auténtico regalo contar con ellos.

El viaje ha sido un encuentro con la naturaleza, con su energía pura y con tradiciones casi casi olvidadas en el llamado mundo occidental, como la importancia de la familia, de compartir lo que se tiene, de la sonrisa de todos los que nos encontrábamos a nuestro paso y de la inocencia de los niños dispuestos siempre a jugar (aunque sea con una ‘tubab’), sobre todo fuera de las dos “grandes” urbes como son Dakar y Sant Louis.
 
Ha sido un viaje de sensaciones por nuestras visitas a sitios tan especiales como el desierto de Loumpoul, la cascada de Dindefelo y la subida a una de las escasas montañas del país, llamada Iwol, para ver cómo vive el pueblo de los Beddick.
 
Transporte a la cascada
Pero tan importante como estar en todos estos sitios fue ver cómo viven sus gentes y saber todo lo que está haciendo Yakaar África, una asociación muy ligada a la agencia en la que trabajan Demba y Cheikh que se han propuesto sacar adelante el país apostando por el desarrollo de proyectos para las mujeres (ya hay 47 en marcha). Mucha suerte en vuestro empeño. Estamos seguras de que lo conseguiréis.
 
Nos queda pendiente volver a Senegal para, entre otras cosas, ver Camanance, un paraíso según Demba, que cometimos el error de no visitar en nuestro primer encuentro con el país. Quién sabe, quizás sea porque es tan especial que tenemos que dedicar un viaje entero solo a esta región. Así lo haremos.
 
Carmen Peña y Teresa Fernández Carrillo
 

MI VIAJE A ESPAÑA


ambrosioHola amigos (Familia de YAKAAR AFRICA).
En este año 2016, me ha tocado venir en España para asistir a
las asambleas, para conocer a los socios de la Asociación y
conocer también al país y para dar las gracias de parte de mi
gente de Senegal, particularmente de parte de todas las
cooperativas de las mujeres que están colaborando con Yakaar
África.
Otra razón de mi viaje consistía en dar más credibilidad a la
ONG Yakaar África en Senegal, explicando todo lo ocurrido en
las asambleas: las ideas, los proyectos, la filosofía y sobre todo
la realidad de España para animar más a las mujeres de modo
que tengan un éxito perfecto en todos los proyectos de la ONG
Yakaar África.
Mi viaje era una ocasión para mí de descubrir otro mundo; tener
otra experiencia, saber cómo vive la gente de España que está
ayudando en mi país.
Así he tenido más experiencias y os cuento mi impresión: He
encontrado España completamente diferente de Senegal.
Las impresiones que me han llamado la atención son varias y
diferentes:
1. El inmenso Aeropuerto de Madrid, tengo la impresión que
estoy en un pueblo. Al subir y bajar en las escaleras,
parece que no vamos a salir nunca del Aeropuerto.
2. Al día siguiente, dando un paseo a pie por la cuidad de
Madrid, noto la limpieza que se ve en las calles y en todas
partes por España.
3. Los impresionantes edificios que hay en Madrid, en
especial las cuatro Torres
4. La otra llamada de atención, dando un paseo en las calle,
es que la mayoría de la gente que se suele encontrar es
gente mayor. No se ven muchos niños en la calle como
aquí en Senegal, los pocos que se ven están
acompañados.
5. A las 11de la mañana, la gente sale a la calla a comer algo
igual que por la tarde después de cerrar las oficinas, la
gente va a los bares a tomar algo.
6. Por la mañana y por la tarde, la gente va con los perros a
pasear; Según un dicho africano: la familia europea es
papá, mamá y el gato o papá, mamá y el perro-
7. Ahí toda la gente va con prisa, no hay tiempo para
saludarse.
8. Las carreteras están bien hechas y son anchas con tres
carriles, no hay atasco con tantos coches como tenéis.
Como he dicho en el principio de mi informe, he venido a
España para conocer el país y conocer también a la gran
familia de Yakaar Africadas quiero enviar un gran
agradecimiento a todos, los que me han invitado a sus casas, a
todos los que me han invitado a tomar algo con ellos y a todos
que me han invitado a una cena o a una comida.
También a todos los que querían quedar conmigo y que no ha
sido posible por falta de tiempo u otros problemas, os lo
agradezco igual, en serio.
Me ha encantado mucho este viaje de España; las visitas, las
comidas, la gente….
MIS AGRADECIMIENTOS A:
• Los amigos de Rivas Miguel y Bárbara con sus amigos
Javier y Maria que nos han invitado en su casa y a comer en
un restaurante en donde he comido arroz negro.
• A Jose Maria y su familia que nos recibió en su casa
durante varios días.
• Al grupo mandingo de Barcelona quien nos han invitado a
cenar en un restaurante.
• A Cristóbal por invitarnos a comer en Barcelona con nuestro
ex compañero Paco conductor de Senegal.
• A Antonia de Caldes por recibirnos en su casa con mucho
cariño.
• Gracias a Marta y su amiga Fatu de Banyoles por la visita
del lago y el pueblo de Girona.
• Gracias también a Marc y Judith por tratarnos como reyes
en su casa el día de promoción de las tiendas con desfile de
jóvenes modelos.
• A sus familias por invitarnos a cenar y enseñarnos una
huerta que intentaremos copiar aquí
• A Montse y Josep Masdeu que vinieron a compartir cena
con nosotros
• A Cecilio y Vanesa la pareja de Barcelona que nos ofre
• A Pepa y su familia y a Cris en donde me he quedado más
días en España con el mejor trato posible.
• A Jose Torres y su mujer Maria por su desplazamiento
desde Murcia para verme en Valencia.
• Gracias a todo el equipo sanitario de Valencia. Cada día
uno de ellos me recogía en casa de Pepa para una visita y
darme de comer. (Dani, Diana, Rosalía, Maria, Miriam,
Elisa, Ernesto, Begoña…).
• A Ramón y a Dobre quienes me han llevado muchas veces
a visitar muchos lugares: Sagunto, cueva de San Jose, el
pueblo del arroz y de las barcas. Ahhh! y la horchata de
Alboraya.
• A Vigo con Isa y Yolanda quienes han compartido su tiempo
libre conmigo para mejorar mis vacaciones en Vigo.
• En Madrid gracias a la familia de Jaime por la cena tan
buena
• Gracias a Carlos y a Maria Martin por invitarme a tomar una
copa juntos.
• PERDONAD TODOS AQUELLOS A LOS QUE HE
OLVIDADO DAR LAS GRACIAS.
Gracias a todos creo que nos veremos un día aquí en
Senegal u otro año en España. Un abrazo muy muy fuerte a
TODOS.
 
Ambroise Diedhiou

UNAS NAVIDADES ESPECIALES…Deweneti 2016


marisa
No hace ni una semana que regresamos de un país maravilloso y personalmente no veo el momento de regresar

Para mi viajar es conocer, aprender, amar lo nuevo, comprender a los demás, compartir, convivir y crecer como persona. Enamorarme de un sinfín de personas, de parajes, de instantes. Sin duda este viaje a Senegal pasará a formar parte de los mejores viajes de mi vida y ya ocupar un lugar muy especial en mi corazón, me siento muy afortunada de haberlo realizado y como yo todos mis compañeros.
 
Este año las Navidades tenían que ser diferentes y realmente lo fueron, desde el primer momento en el que comencé a organizar el viaje tuve la intuición de que no podía salir mal y el resultado ha superado todas las expectativas. El país, el grupo, la gente y nuestros guías, todo ha sido perfecto, me faltan palabras de agradecimiento hacía todos ellos.
 
Nuestro grupo estaba formado por seis personas que no nos conocíamos, unidos por el azar. Dos de nuestros compañeros llegaron el 23 de diciembre y los otros cuatro lo hicimos la noche del 26 de diciembre, allí nos esperaban desde hacía más de dos horas, ya que nuestro vuelo salió con una hora de retraso de Casablanca, Ambrosio, Cheikh y la grandísima amabilidad que los caracteriza. Todo el grupo de Demba son personas extraordinarias y extremamente generosas y amables, nosotros tuvimos la grandísima suerte de que nos acompañasen Ambu y Cheikh durante los once días. Para ellos no había nada imposible, todas nuestras propuestas les parecían bien, dispuestos a ayudarnos en todo momento, preocupados porque estuviéramos como en casa, amantes de su trabajo y de su país. Ambu sabe transmitirte el amor que siente hacía esta tierra maravillosa, te explica todas sus tradiciones, su cultura y su historia, responde a todas las curiosidades y te hace partícipe de su vida.
 
A Cheikh lo podría describir como una de las personas más bondadosas y disponibles que jamás he conocido. El mejor conductor de todo Senegal, no había carretera buena, medio buena o mala que se le resistiera. Alegre y sonriente las 24 horas del día. Ambos están muy involucrados con la magnífica labor que hace la ONG YAKAAR ÁFRICA en estas tierras. Visitamos a sus familias, conocimos sus casas, nos trataron como a uno más, probamos unas naranjas deliciosas del naranjo que Cheikh tenía en su casa , saludamos a la abuela de Ambu, a su esposa y a todos los parientes, amigos y conocidos que tienen por todo el país ¡incluida Gambia!
 
Los once días fueron especiales, pero destacaría algunos episodios de entre todos.
Uno de los momentos más emotivos fue cuando visitamos a la familia nómada. La abuelita de la familia le dijo a Ambu que le dolía la rodilla y que la tenía inflamada, nosotros teníamos una pomada para los golpes, se la regalamos y se la pusimos.
 
Hacía tiempo que no veía a una persona tan agradecida, la mujer nos bendijo de todas las formas posibles, nos deseó todo el bien habido y por haber y fue imposible no emocionarse. Ojalá se le haya pasado el dolor.

El país entero está lleno de niños, todos son niñitos encantadores, sonríen, juegan, los ves felices con nada, da mucha lástima verles descalzos o con ropita rota, pero a pesar de ellos te trasmiten muchísima alegría y un enorme espíritu de superación y lucha. Durante nuestro viaje conocimos a muchísimos niños, la pequeña Carla, un amor de niña, la pequeña princesita de la isla de Carabane, más guapa imposible, una bebé hermosísima que encontramos junto a sus hermanos en el bosque de baobab, el pequeño niño de los Bedik que estuvo a mi lado durante todo momento, ojalá su sueño se cumpla y llegué a ser un gran maestro, las pequeñajas de la costa cerca de Cap Skirring y así muchísimos más.
 
marisa
Estos niños viven sin tablets, sin móviles, sin juguetes, ellos mismos se hacen sus propios juguetitos, molinillos de viento hechos con cañas y hojas, ruedas viejas de bicicleta que las hacen rodar con un palito, para estos niños Papa Noel no llega cargado de cosas, ni de objetos caros, a ellos la alegría se la proporciona un simple caramelo o una mueca divertida que les puedas hacer en un momento dado. Muchos de nuestros niños nadan en la abundancia y aún así dicen que se aburren, los ves desencantados y ansiosos. Cuanto tenemos que aprender de los niños africanos.

 Fue muy emocionante visitar los proyector de Yakaar África en Senegal, los terminados y los que están en marcha, vimos la granja de cerdos y los cultivos hortícolas y lo más importante, conocimos a las fantásticas mujeres que están al frente de ellos. Hacen un trabajo muy bueno, nos atendieron el día 1 de enero con una grandísima hospitalidad, nos mostraron su trabajo y nos explicaron que hacen, están orgullosas de ello, y no es para menos. No he visto cerdos más limpios y mejor tratados que estos. Mi enhorabuena al esfuerzo y la constancia de estas mujeres y al gran trabajo de Yakaar.
 
Fue bonito recibir el año nuevo junto a nuestra nueva familia, jamás olvidaré la nochevieja del 2015, no teníamos uvas, pero lo solucionamos rápidamente y tomamos cacahuetes al son de las doce campanadas que hicimos sonar mediante una copa y un cuchillo. Luego fuimos a un concierto que había en Zinguichor, repleto de gente y para mayor sorpresa al regresar al hotel nos encontramos con el cantante Simon Kouka, que al saludarlo y darle la enhorabuena, a pesar de estar súper cansado, nos regaló y dedicó su disco.
 
Recuerdo dos momentos bastante escalofriantes que te hacen estremecer, reflexionar y emocionarte. El primero cuando Ambu delante de la fábrica de cayucos de pescadores de Zinguichor nos explicó que esos eran los mismo cayucos que utilizan las mafias para enviar hacia España a tantas personas humildes, fue imposible no recordar las imágenes de Melilla llenas de inmigrantes, las personas que llegan en condiciones infrahumanas a las costas españolas y como muchos de ellos llegan incluso a perder la vida.
 
El segundo momento fue en la isla de Goreé en la casa de esclavos, Ambu nos explicó la historia de aquella terrorífica casa y de repente ves pasar por tu mente todas las clases de historia en el instituto cuando te contaban como Europa traficaba con esclavos, te vienen a la mente escenas de películas y capítulos de libros y notas la energía que emanan aquellas paredes, aquellos cubículos y al asomarte por la puerta de la salida sin retorno sientes vergüenza de la raza humana, de todas las atrocidades que se han podido hacer y lo peor es que todavía se siguen cometiendo tantas.
 
marisa
 
Nuestro viaje estuvo repleto de pequeños momentos que dan sentido a la vida y te hacen cargarte de energía para regresar a casa y seguir luchando, de grandes personas que te enseñan que no es necesario lamentarse tanto, es mucho más útil seguir hacia delante y sonreír que rendirse y llorar, y de tantas emociones que te hacen ver la vida de otra forma.
 
Hemos conocido a muchísimos ÁNGELES que siempre recordaremos y ahora nuestra familia es mucho más amplia.
Las despedidas siempre son amargas pero esta vez no fue un “Adiós” sino más bien un “Hasta pronto” porque seguro que este ha sido el primero de muchas más visitas a Senegal.
 
Creo que todo el mundo debería viajar al menos una vez en la vida a un país como este, nos ayudaría a crecer y ser más fuertes, a valorar muchísimo más todo lo que tenemos, a no quejarnos tanto, a ser más humildes, mejores personas, más respetuosos y generosos, apreciar las pequeñas cosas, vivir de valores, respetar a los demás sin pensar en las razas, religiones o formas de pensar, convivir en paz, darnos cuenta que tenemos demasiadas cosas y que las cosas no dan la felicidad.
 
Gracias a Demba por su profesionalidad, por su dedicación y por tanto esfuerzo. Gracias a Jose María y a la ONG Yakaar África por todos sus proyectos y la gran ayuda que ofrecen a este país. Gracias a Víctor por contarnos todo lo que hacéis y transmitirnos la ilusión de la organización. Gracias a Miriam, Mario, Javi, Cris y Andy por ser mis compañeros de viaje y ahora buenos amigos y sobre todo gracias a Ambu y a Cheikh, porque sin ellos nada hubiera sido lo mismo, gracias por vuestra paciencia, por todo el trabajo, por vuestras historias, por abrirnos las puertas de vuestras casas, de vuestros corazones y por contagiarnos vuestra alegría. Gracias a toda la gente de Senegal, que ha hecho que el año 2016 haya empezado de la mejor forma posible. Nada más llegar a España ya se os echaba de menos ¡sois los mejores! Ahora nos quedan los recuerdos, todo el cariño que hemos recibido y las ganas de regresar con muchos más amigos.
 
¡Nos veremos pronto! La próxima vez mucho más tiempo, sin duda.
 
Marisa Puig

LA MEJOR EXPERIENCIA DE MI VIDA

 LA MEJOR EXPERIENCIA DE MI VIDA
 
Lunes 26 de octubre, el despertador suena más pronto de lo habitual, nos levantamos nerviosos, la luna nos ilumina ayudándonos a verificar que no nos dejamos nada, el móvil suena, es nuestro amigo diciéndonos que ya está abajo esperándonos para ir al aeropuerto, los nervios aumentan poco a poco. Llegamos al aeropuerto un poco justos, pero a tiempo de hacer una última foto. Después de una larga escala entramos en la que podemos llamar “terminal africana”. Se empieza a sentir un poco de caos, una idea aproximada de lo que quizás nos espera. Facturamos y sin más espera subimos a nuestro avión dirección Senegal, por fin Senegal.
 
Dakar nos recibe calurosamente. Emociones dispares se adueñan de nosotros, miedo, emoción, ganas, incertidum-bre...esperando nuestro equipaje en el embrollado aeropuerto Léopold Sédar Senghor nos encontramos con los que serán nuestros compañeros de vida durante los próximos 21 días, personas hasta ese momento prácticamente desconocidas.
 
LA MEJOR EXPERIENCIA DE MI VIDA 2
Tras los besos y abrazos correspondientes, nos dirigimos todos hacia nuestra querida furgoneta todoterreno, acompañado de trabajadores del equipo senegalés de Yakaar África y también de otros ayudantes oportunistas. Una vez todos dentro, empezamos a digerir lentamente que ya estamos en África. Llegamos a “Chez Pierre”, nuestra piel ya está impregnada de productos anti-mosquitos, miramos cada rincón de la habitación...vamos a dormir en África!
 
Ocho de la mañana, poco a poco vamos despertándonos, nos damos los buenos días, siento como sin en un día mi confianza hacia mis compañeros ha aumentado desproporcionadamente. Damos una vuelta por el barrio de Pierre, el sol de África nos acompaña en nuestra pequeña visita, autobuses coloridos, puestos ambulantes y un caos organizado están presentes en nuestra primera mañana senegalesa. Mañana burocrática, tarjeta de móvil, cambio de moneda, cuentas con Demba. Primer contacto con el a veces desesperante ritmo senegalés.
 
LA MEJOR EXPERIENCIA DE MI VIDA
1536, una pequeña isla, conocida como Ile de Gorée, se convierte en un punto de intercambio de esclavos que serán enviados a EEUU, al Caribe y a Brasil. Ambrosio, nuestro compañero Senegalés, nos cuenta la escalofriante historia de esta isla y de su inhumano intercambio de vidas en función de su dentadura, masa muscular o tamaño de pecho, familias enteras separadas por el mero capricho de unos cuantos esclavistas sin alma. Sin duda una isla de contrastes. Contrastes de hermosura y belleza natural manchada por una innegable historia sobrecogedora. Finalizada nuestra visita y después de pasar un sinfín de controles de pasaporte, embarcamos en el “Aline Sitoé Diatta”, ferry que nos llevará hasta Carabane, pequeña isla dentro de la región de Cassamance.
 
El equipo de la maternidad de Carabane nos regala una acogedora bienvenida, sin duda con mucha ilusión de trabajar con nosotros, y de enseñarnos como ha mejorado la sanidad en esa diminuta isla abrigada por palmeras que decoran sus lindos poblados. En la maternidad encontraremos a la entrañable Cecile, una mujer rebosante de coraje y energía, que nos robó el corazón a todos con su alegría incansable, su cariñosa autoridad y su hospitalidad tan característica de los senegaleses. Durante el montaje de nuestro dispensario, nos presentan a Lamine Diatta, enfermero de Carabane, quien a pesar de tener unos recursos limitados consigue día a día, controlar los casos de malaria, hipertensión y la desparasitación de la población Diola, así como solventar con éxito los casos concretos que se le puedan presentar, más adelante también conoceremos a Papo, un risueño senegalés quien nos ayudará tanto en esta misión como en la siguiente gracias a su más que correcto conocimiento del castellano. Alimentados por el sabroso pescado Capitán, iniciamos nuestro primer día oficial de trabajo en Senegal. Ganas, ganas y más ganas. Nuestras caras reflejan que ha llegado el momento de comenzar a echar una mano. Triaje infantil preparado, control de la hemoglobina a punto, equipo pediátrico listo, médicos adultos esperando.
 
LA MEJOR EXPERIENCIA DE MI VIDA 4
Los pacientes van pasando de manera africanamente ordenada hasta que las condiciones lumínicas nos impiden continuar trabajando. Primer día de trabajo liquidado con éxito.
 
A la mañana siguiente, unos madrugadores delfines nos brindan los buenos días, tras un buen sueño nos disponemos a afrontar nuestro segundo día de trabajo, nuestra adaptación al medio se hace presente en el ritmo de trabajo. Todo va rodado, el ambiente con el pueblo no puede ser mejor. Desde el primer momento la gente nos muestra su agradecimiento con sonrisas radiantes y gestos de cariño. Ese mismo día, por la noche, con el sonido de las olas a nuestra espalda y acompañados por la guitarra de Leon, Ambrosio nos enseñará la que será la canción del viaje, “Fatou-yo”.
 
LA MEJOR EXPERIENCIA DE MI VIDA 5
Nuestro tercer día en Carabane culmina con una fiesta de danza tradicional en la que todos participamos bailando, riendo y disfrutando al son de los djembes. El cuarto y último día llega, con tristeza nos despedimos del equipo de Carabane, especialmente de Cecile y Lamine, abrazos emotivos y promesas de volver a vernos, desde nuestro pequeño cayuco dirección a Cagnout, lanzamos sonrisas y gestos de despedida con la esperanza de volver a cruzarnos en sus caminos.
 
Nuestra pequeña furgoneta nos lleva hasta el campamento Villageois de Oussouye donde dormiremos los próximas cuatro noches. Muros de adobe adornan nuestro campamento, habitaciones de techos bajos alrededor de un patio interno con pilares en los que los murciégalos nos harán demostraciones aéreas para el deleite de unos y el pavor de otros.
 
Casi una hora de ruta nos costará todos los días ir al dispensario de Cagnout, mucho más pequeño que la maternidad de Carabane, pero no por ello perdemos las ganas de echar una mano en la medida de nuestras posibilidades. Las distribuciones de salas y de tareas se hacen lo más rápido que se puede con el fin de comenzar las consultaciones lo antes posible.
 
Posteriormente a una calurosa mañana con muchos pacientes tanto adultos como pediátricos, hacemos una pausa para comer y descansar un poco a la sombra de un quiosco situado en mitad de una escuela infantil. Cada día las mujeres de un poblado diferente nos cocinarán algunos de los platos típicos para que podamos recuperar energías y así poder descifrar dispares patologías como visión flu o mal dans le corp. Las jornadas se alargan más de lo previsto, acabando la mayoría de las tardes con la noche ya asentada. Las noches son amenizadas con juegos de cartas, en una de ellas descubrimos el talento innato de nuestro compañero y ya amigo Ambrosio, quien exhibe, con su ritmo senegalés, sus capacidades para jugar al “Cinquillo”. El cuarto y último día llega, con la lluvia atípica en esta época del año nos despedimos de Oussouye. Al alba nos reunimos con las maletas ya hechas, preparados para lo que será una ruta emocionante hacia el País Bassari.
 
Pasamos el día metidos en nuestro auto, cargados hasta los topes. Durante el viaje encontramos carreteras de todos los colores, desde pistas asfaltadas hasta rutas en las que solo un 4x4 puede circular con relativa normalidad. En una de estas carreteras, cuando todos estábamos adormecidos, un fuerte ruido nos despierta bruscamente. Una de las ruedas delanteras había reventado. Gracias a la rápida reacción de nuestro chofer y traductor Cheikh, conseguimos recuperar la estabilidad del vehículo y frenarlo progresivamente. Como si de un campeonato de rally se tratara, rápidamente Cheikh cambia la rueda pinchada por otra de repuesto. Continuamos nuestra ruta hasta llegar a un hotel en Tambacounda. Poco a poco nos vamos dando cuenta de lo relativo que es todo, el hotel no estaba mal, pero en ese momento preciso, era como una especie de paraíso, comenzamos a descubrir del valor de las cosas. Pequeños detalles.
 
Una vez más, nos levantamos pronto, listos para otro día de ruta. La mañana pasa sin incidencias hasta que llegamos a Kedougou, donde conocemos a un personaje bastante especial; Doba. Un senegalés muy avispado pero de gran corazón.
 
Es entonces cuando nos informan que debido a las condiciones de la carretera (muchos charcos en el trayecto) la mejor opción es cambiar de medio de transporte y montarnos en uno más preparado para pasar los posibles obstáculos acuáticos. Lo que no sabíamos era en que camión infernal nos iban a subir. Nada más verlo empiezan las primeras risillas nerviosas. Traspasamos todo el equipaje de un sitio a otro y nos subimos al nuevo camión. Siete metros son suficientes para darnos cuenta de que es una auténtica locura. Menos mal que nuestra “mama” Pepa, con rostro firme les explica que esto no es manera de viajar, tenemos que cambiar y volver a nuestra querida camioneta. Desde aquí agradecer la preocupación mostrada en todo momento por la que, personalmente, considero que es una gran mujer y un ejemplo para todos. Gracias Pepa por todo. Una vez subidos, damos comienzo a lo que nos queda de viaje, el sol africano se despide de nosotros con una belleza a la que nos tiene acostumbrados. El trayecto se realiza sin más, hasta que nos dicen de bajar del auto porque hay una charca que no están seguros de que podamos pasar. El pánico se adueña de nosotros. Intentamos calmarnos unos a otros, como una familia que ya somos. Con éxito absoluto pasamos la charca, remolcados por ese transporte que habíamos considerado infernal, que paradoja. Bien entrada la noche, llegamos a Dindefelo.
 
Una vez distribuidas las habitaciones y después de un largo día nos vamos a dormir pronto. Con los primeros rayos de sol y tras una ducha revitalizante nos dirigimos hacia el dispensario. Montamos una vez más todo el chiringuito y comenzamos a trabajar. Con el paso de los primeros pacientes empezamos a darnos cuenta de que este poblado va a ser especialmente complicado. La falta de sensibilización respecto al uso de mosquiteras hace que la malaria se apodere de los lugareños, tanto niños como adultos. Fiebre y vómitos sin foco aparente están presentes en todo momento, y con ellos nuestra preocupación de hasta que punto podemos ayudarles.
 
Rodeados de un ambiente de patologías graves conocemos a dos grandísimas personas, a las que me gustaría resaltar; Arouna y Diaw. Dos personas completamente diferentes pero encantadoras cada una a su manera. Afortunadamente, nos acompañarán en nuestro viaje hasta el final del siguiente poblado. Finalizado nuestro tercer trabajo en el dispensario nos despedimos de Dindefelo con otra fiesta de danza tradicional en la que quiero remarcar la aportación musical del siempre presente silbato de Elisa, nuestra McGiver y una de nuestras pediatras, una fusión de alegría armónica que hace que pasemos un muy buen momento todos juntos.
 
Para despedirnos de este bello pueblo y acompañados por Arouna, Diaw y Daniel, nuestros traductores del dialecto Peul, nos dirigimos hacia la Cascada de Dindefelo, la precipitación del agua a más de 80 metros de altura hace inevitable que tomemos fotos desde todos los ángulos, intentando inmortalizar este magnífico enclave natural. Con indecisión inicial decidimos meternos en el agua, otra experiencia inolvidable. A nuestro regreso, nos topamos con unos guardaespaldas cuanto menos peculiares, se trata de babuinos africanos quienes nos escoltan hasta casi llegar a nuestro campamento. De nuevo cambiamos de destino, esta vez un corto trayecto con fin de parada en Bandafassi, el que será nuestro cuarto y último dispensario.
 
Llegamos al campamento de Leontine, en el ambiente se respira calma y tranquilidad y los primeros niños que vemos nos reciben con unas tímidas pero verdaderas sonrisas. Las habitaciones son una vez más acogedoras cabañas senegalesas con techos de paja y bambú. Una vez aclarada la distribución de las salas de trabajo, nos damos una pequeña vuelta por la zona para ver otros proyectos de Yakaar África. La jornada siguiente comienza sin ningún sobresalto, se empiezan a escuchar los primeros llantos de los niños tras la prueba de hemoglobina, los adultos empiezan a hacer la cola esperando su turno y las curas van llegando de manera progresiva.
 
Nuestra compañera de dispensario y enfermera local Lucie nos ayuda en todo momento. Mientras trabajamos tranquilamente, la ruidosa entrada de un todoterreno hasta la puerta de la consulta nos llama la atención, nos encontramos ante una niña de apenas 12 años quien embarazada de 7 meses presenta signos de crisis pre-parto. Asombrados observamos como Lucie realiza las ordinarias pruebas necesarias para verificar que la pobre niña esta en condiciones de ir a Kedougou, donde tienen más medios para poder ocuparse de ese tipo de situaciones.
A punto de finalizar el primer día de trabajo, una mujer con cara desalentadora y gestos de dolor, en brazos del que parece es su marido, nos llega a la sala de curas. Tras preguntar el origen de sus quejas, nuestra enfermera Rosalía, experta en curas y desinfecciones de todo tipo, descubre que se trata de un caso de extrema urgencia, al parecer una serpiente había mordido inyectando su veneno en el pie derecho cinco días antes.
Sin mas dilación comienza a realizar las curas pertinentes, poniendo todo su ímpetu en sacar ese pie sino esa persona adelante. Una vez finalizada la intervención nos dirigimos de nuevo a nuestro campamento, para disfrutar de otra maravillosa cena y mejor compañía.
 
Justo antes de la cena, Pepa nos comenta el caso de un joven quien desafortunadamente cayó desde lo alto de una palmera con trágicas consecuencias. Una escalofriante sensación invade nuestro cuerpo, la caída le había costado la movilidad del tronco inferior. Nuevamente, nos queda claro que la simple suerte de nacer en una u otra zona geográfica puede cambiar el desarrollo de los acontecimientos. Dialogamos juntos como equipo, buscando cual es la mejor solución para este joven desgraciado. Nos miramos los unos a los otros sabiendo que la cruda realidad es que nuestra única aportación puede ser meramente paliativa.
 
Llegamos al último día de trabajo de nuestra misión sanitaria, una vez más salimos del dispensario ya de noche y con la grata sensación de haber puesto toda nuestra energía en tratar el máximo de personas. Cuando llegamos a nuestra humilde residencia, Demba, coordinador de Yakaar África en Senegal, nos espera con los brazos abiertos, ansioso de poder expresar su más sincero agradecimiento por el trabajo realizado en todas y cada una de nuestras misiones.
Nos quedan 3 días para volver a nuestras vidas, sentimientos enfrentados. Por una parte, ganas de ver a nuestras familias y amigos. Por otra parte, tristeza ante la proximidad de nuestra partida. Como ya pasó en Dindefelo, nuestros amigos senegaleses nos hacen de guía, esta vez hasta el poblado Iwol, situado a más de 300m de altura, donde uno de sus lugareños, Jean Baptiste, nos narra la historia de sus ancestros. El sudor empapa nuestra ropa, por un momento nos ponemos en la piel de los aldeanos, quienes hasta hace no mucho, tenían que bajar hasta el poblado más cercano, Ibel, para conseguir algo que a nosotros, desagradecidos afortunados, nos cuesta un movimiento de muñeca para accionar el grifo.
 
Acabada la visita, con las oportunas fotos al Baobab más grande de Senegal en nuestras cámaras, volvemos al campamento para visitar el Hospital de Kedougou. Con lágrimas en los ojos, nuestras compañeras Rosalía y Maria, una de nuestras médico de adultos, regresan al campamento más tarde que el resto del grupo, pues habían hecho una parada en casa del joven parapléjico para ponerle una aliviadora sonda urinaria y darle todo el material de cura restante con la esperanza de mejorar aunque sea un poco la calidad de vida de esta persona.
Ya en Kedougou visitamos a la paciente de la mordedura de serpiente, quien gracias a la ayuda de Yakaar África, había sido ingresada en el Hospital. Aprovechando nuestra localización, curioseamos por el mercado local buscando algunos regalos para llevar a nuestros seres queridos. Llegado el momento, toca decir adiós a nuestros amigos Arouna y Diaw, fuertes abrazos de despedida determinan que dejamos atrás a los que son dos fenómenos.
 
A continuación de una noche en Mako, nos montamos de nuevo en nuestra compañera de viajes, con la tranquilidad que proporciona que el conductor sea Cheikh. Toca otro día de carretera, única parada Kaolack, comida rápida y vuelta a la senda. Justo antes del anochecer llegamos al Delta del Saloum, donde un cayuco nos transportará hasta el campamento Essamaye, todos juntos cantamos nuestra canción para generar así un ambiente de bienestar y tranquilidad. Para nuestro gozo, el menú se trata de Capitán con patatas. A la mañana siguiente disfrutamos de un agradable paseo en caballo camino de nuestro campamento. ¡Que buena manera de pasar nuestros últimos días!
Fadiouth: isla situada a 114 kilómetros de Dakar. Llamada también "L'île aux Coquillages" (Isla de Conchas), es aquí donde nos damos cuenta de la POSIBLE convivencia entre diferentes religiones sin ningún tipo de conflicto, pues en esta isla encontramos, entre otras cosas, un cementerio en el que descansan en paz cuerpos de cristianos y musulmanes sin ningún tipo de controversia. Gran ejemplo a seguir.
 
El mercado de Mbour nos abre sus puertas, vendedores estresantes, ansiosos por conseguir que nos llevemos el máximo de objetos nos atosigan con estrujones de manos y estrategias de venta capaces de hacerte comprar una bolsa de hielo en la Antártida. Salimos todos repletos de cestas, figuras de madera, cuadros, juegos locales...de todo! Corriendo nos vamos al puerto pesquero, donde nos disponemos a ver un evento digno de convertirse en patrimonio de interés mundial; la llegada de los pescadores. Decenas de cayucos descargan toneladas de pescado fresco, mientras miles de personas esperan la mercancía bien para limpiarla bien para comprarla.
Última noche juntos, estando sentados alrededor de la mesa del comedor del Hotel Blue África, Pepa aprovecha para comentarnos sus positivas impresiones acerca de nuestra misión y sobretodo de nuestra convivencia ejemplar.
 
A esta le sigue Ambrosio, quien literalmente no encuentra las palabras para agradecernos nuestro esfuerzo y trabajo desempañado en su amado País.
Maletas preparadas y cargadas. De camino a Beer, a donde nos dirigimos para ir a la inauguración del nuevo centro de salud, nuestro chofer se desvía por una calle de la ciudad de Mbour, el auto se detiene y Ambrosio con su peculiar acento se dirige a nosotros diciendo: “Bueno...bajad todos, esta es mi casa”. Sin pensarlo dos veces entramos en su humilde hogar, donde nos presenta a su mujer y a sus hijos, acompañados de otros quince niños quienes juegan entre ellos y quienes impiden que nuestro amigo se eche sus merecidas siestas. Sin duda alguna nos demuestran con cada detalle que no hace falta ni la mitad de lo que tenemos y que consideramos necesario para ser feliz. ¡Que sorpresa más buena!
 
Finalizada la inauguración regresamos a Dakar, con tiempo suficiente para pasar todos los controles necesarios antes de coger nuestros respectivos aviones. Es entonces cuando el momento más emotivo del viaje se produce. Todos juntos entonamos nuestra canción, capitaneados por un Ambrosio especialmente animado. Agotados los últimos versos comenzamos con los abrazos de despedida, emoción difícil de contener, hasta que sin control algunos empezamos a llorar. Tristeza, alegría, rabia, tranquilidad, coraje, orgullo, desánimo...la mejor experiencia de mi vida acaba, pero solo siento gratitud hacía todas las personas que han hecho posible que sea tan afortunado de poder vivirla. Gracias Pepa, Gracias Mamen, Gracias Maria, Gracias Rosalía, Gracias Miriam, Gracias Elisa, Gracias Isa, Gracias Bego, Gracias Diana, Gracias Arouna, Gracias Diaw, Gracias Papo, Gracias Daniel, Gracias Doba, Gracias Lamine, Gracias Cecile, Gracias Cheikh, Gracias Demba, Gracias Yakaar África, MIL GRACIAS AMBROSIO. 
Dieureudieuf África
 
Daniel Martín Carrillo y Diana Ivars Ribes

YA FORMÁIS PARTE DE NOSOTROS


YA FORMÁIS PARTE DE NOSOTROSCuando nos propusieron participar en la misión sanitaria de Yakaar África todo eran dudas. Siempre había tenido en mente participar en un proyecto de cooperación sanitaria, pero no tenía claro si ahora era el momento. Fue al escuchar con qué entusiasmo relataban su experiencia los compañeros que habían viajado otros años, cuando me empezó a picar el gusanillo. El remate final fue mi reunión con Pepa Conejos, nuestra abanderada, que con ilusión y paciencia resolvió todas mis dudas. Ya estaba convencida.
 
De nuestra primera reunión de grupo me lleve una muy grata impresión. Me pareció un equipo equilibrado, con ganas de trabajar y buen humor. ¡Y nos acabábamos de conocer! Las semanas previas al viaje fueron intensas; preparar las cajas con medicación, organizar el equipaje…Sin darnos cuenta ya estábamos montados en el avión camino a Dakar.
 
Desde el primer día me sentí bien acogida por Senegal. Siempre recibidos con una sonrisa y un saludo amable, doy fe de que se trata del país de la hospitalidad.
 
Sus paisajes eran todo un estímulo para los sentidos. Lo abigarrado de las calles de las ciudades con todo tipo de vehículos abarrotados, animales vagando y mercados coloridos; la caída del sol sobre la tierra roja del País Bassari, con sus chozas de adobe y paja; los bosques de baobabs y las tortuosas raíces de las ceibas; la calidez de sus playas salpicadas de cocoteros; la caótica llegada de los pescadores a Mbour en sus cayucos…
 
En nuestra gran ruta senegalesa, cada amanecer era una nueva aventura. Hubo algún contratiempo (pérdida de maletas, pinchazo de furgoneta, visitantes varios en las habitaciones, caminos plagados de baches y charcos difíciles de franquear…) pero siempre afrontados con buen humor.
 
El trabajo en equipo ha sido excepcional, siempre coordinado
coordinado y fluido, unido a la hora de tomar decisiones en el manejo de los pacientes más complejos. Agradecer también el esfuerzo de los traductores, que atendieron con nosotras manos a mano a los niños, tratándolos siempre con cariño y haciendo en muchos casos de auxiliares y educadores.
 
De los niños siempre hay cosas que aprender. Me sorprendió su madurez e independencia. Era llamativo ver como con menos de diez años acudían solos a la consulta, incluso con hermanos más pequeños a su cargo. Pero si hay algo que los caracteriza es su espíritu alegre, el momento álgido del día eran las últimas horas de la tarde, en las que los dispensarios se convertían en una explosión de alegría infantil entre juegos, globos y sonrisas.
 
YA FORMÁIS PARTE DE NOSOTROS2
Creo que es una sensación compartida el pensar que de la experiencia hemos salido más enriquecidos personalmente de lo que hemos podido aportar. Sin duda, hemos puesto toda nuestra ilusión y esfuerzo en nuestro trabajo, pero queda el sinsabor de haber resuelto casos agudos y que siempre queda tarea pendiente. Aunque tengo la tranquilidad y la confianza de que hay compañeros trabajando allí, al pie del cañón.
 
Gracias al equipo de Yakaar África, a Ambrosio, a Cheikh, a Demba, a Doba…porque vuestro esfuerzo diario es lo que marca la diferencia. Y, ¡gracias por cuidarnos tan bien y preocuparos tanto por nuestra comodidad! Por compartir tantos momentos agradables. Ya formáis parte de nosotros.
 
Me siento orgullosa de haber tomado la decisión de participar en la misión sanitaria. Siento que he vuelto impregnada de experiencias, emociones y vivencias que me han edificado. He aprendido de su hospitalidad, de su sencillez y alegría de vivir; he aprendido que muchas preocupaciones frívolas son innecesarias, que cosas esenciales son muy pocas, y que otras son tan esenciales que deben ser un derecho de todos. Gracias por esta oportunidad.
 
María Elisa Buendía Miñano
 

EL OCTAVO PERO NO EL ÚLTIMO


EL OCTAVO PERO NO EL ÚLTIMOSe repite la secuencia de otros viajes; preparativos, reuniones, compras, cajas y mas cajas, facturar, volar por octava vez a Senegal, pero en esta ocasión con mas “ansia”. Hace año y medio que no voy y estoy como desesperada.
 
Creo que todo irá bien, pero el segundo día ya me doy cuenta de que irá mejor, mejor que nunca. El equipo es magnífico, la actitud, las ganas de trabajar, el entrar poco a poco en el ritmo senegalés, empezar a amar a sus gentes, sus costumbres, el no ver problema en nada a pesar de las adversidades. Y como no, empatía total con nuestros amigos Ambrosio, Cheikh, Demba, que tanto calan en nuestros corazones.
 
EL OCTAVO PERO NO EL ÚLTIMO
El trabajo ha sido muy duro, pero lo hemos llevado con tesón y dignidad. Me siento orgullosa de ello, por eso ya, un poco más tranquila y muy, muy feliz.
 
Y, como siempre, termina el viaje y queda el sentimiento...VOLVER, SIEMPRE VOLVER.
 
Pepa Conejos Messeguer