DEMBA




Para contactar con Demba podéis escribir a pdemba64@hotmail.com



miércoles, 8 de noviembre de 2017

ENTRE CEIBAS Y BAOBABS. EMOCIONES Y SENSACIONES

 
Volvemos a nuestra querida Senegal en familia

Begoña en Senegal 16

Nos propusimos hacer este viaje hace tiempo pensando que Ousmane se hubiese recuperado del todo y que iba a volver a su casa con nosotros, pero como todos sabemos el destino tiene sus propias reglas y hace que todos los planes cambien y esto no ha sido posible. Nos confirmaron hace dos meses que Ousmane no iba a estar totalmente recuperado, por lo visto le harán unas pruebas de esfuerzo un poco más adelante y después diagnosticarán los médicos los plazos a seguir, por tanto nuestro gozo en un pozo. ¡Qué le vamos a hacer!
Al contárselo a Ousmane nos vuelve a dar una gran lección: “Llévate juguetes de mi armario, tengo muchos, repártelos, pero que no se peleen y diles que estoy mejor, comiendo y portándome bien para volver pronto”

Begoña en Senegal 15

Así que con esa lección y pequeña tristeza inicial pero con alegría preparamos una pequeña maleta para cada uno y ciento noventa kilos entre material médico, material escolar y juguetes, que vamos a llevar entre las dos familias para entregarlo allí en Senegal. Como siempre que empezamos un viaje vamos con un motón de ilusiones y sobre todo con ganas de que nuestros hijos, que esta es la primera vez que nos los llevamos, conozcan cómo es la vida allí, y valoren cómo viven aquí y lo diferente que es la vida en un sitio y en otro. No sólo las nuevas experiencias de colores, olores y sabores de Senegal que son espectaculares como ya sabemos, sino mucho una cuestión mucho más importante, que valoren lo simples que son las cosas que realmente importan en la vida, van a descubrir que la vida humana sin estar pendiente de un móvil en la mano, por ejemplo, es posible. De hecho, al final de este relato cada uno de los cuatro niños adjuntará una opinión personal sobre el viaje que han realizado, yo me limitaré a comentar las aventuras y las anécdotas graciosas que nos ocurrirán, pienso que las opiniones más importantes serán las de ellos y no las mías ni las de Bego, Paco y Paqui.
Esta será la primera vez que van a tomar contacto directo y profundo con otro tipo de sociedad totalmente distinta a la que viven y con otro tipo de necesidades. Van a conocer de primera mano cómo es el día a día en un colegio, en un poblado, en una maternidad, en un orfanato, etc. Vamos, que el descoloque de cabeza que van a tener cuando vuelvan a casa va a ser tremendo, o eso esperamos al menos, por un tiempo.

Begoña en Senegal 14

Bueno, la aventura comienza. Llegamos a Dakar muy tarde, pero menos mal que eran las dos de la mañana, porque la zona del aeropuerto es terrible por la aglomeración de gente y coches que se forma.
Enseguida vimos a Ambrosio (el alma de Yakaar en Senegal, junto con Demba), que nos estaba esperando y a David (el hombre de “la prisa mata”, luego hablaré de él). Subimos las maletas y los bultos al techo de la furgoneta (menos una que se quedó por el camino, a esas cosas nos arriesgamos) y apareció Demba con su sonrisa perfecta. ¿Cómo estáis amigos? Un abrazo entre todos.
Desde ese momento observamos el gran cambio desde nuestro último viaje en 2013, una nueva carretera desde el aeropuerto, algunas inversiones chinas (para nuestra sorpresa, por ejemplo una gran biblioteca a las afueras de Dakar,…) y es que, como nos cuenta Demba, se ha descubierto petróleo y una gran balsa de gas, y con ello empiezan las inversiones, unas mejores que otras, y un poco el progreso (ahora además de las mezquitas las mejores construcciones son las gasolineras), esperemos que sea para bien.

Begoña en Senegal 13

La primera parte del viaje, hasta el día que cogemos el barco a Casamance hacemos turismo, nunca importa repetir en Senegal, es todo impactante, el Lago Rosa, la isla de Gore, St. Luis, dormir en el desierto y ver la reserva natural donde los pelícanos hacen escala, había miles y “olía a pelícano”, es decir Senegal como siempre cubre todas las expectativas y da para todos los gustos, pero vamos paso por paso..
Los alojamientos también han mejorado considerablemente, o al menos los que en esta ocasión ha reservado Demba, son ¡Impresionantes! , así que ahora ya no hay excusa para visitar con comodidad esta maravilla de país, eso sí…. Con las premisas de: Desayunar pan con mantequilla, y si hay suerte mermelada. Comer comida sorpresa, ¡cómo no! arroz con pollo y cebolla. La sorpresa es si el arroz será con pollo, o cebolla o las dos cosas. Ir a Senegal y no probar la cebolla es perderse de lo mejorcito, desde la picante a la dulce, según como la cocinen. No perderse el hablar e interactuar con la gente, son encantadores, siempre tan arreglados y con una gran sonrisa en la cara.

Begoña en Senegal 12

El resort en el que estuvimos el primer día estaba cerca de un poblado, y después de un bañito en el mar y la piscina y antes de la cena nos acercamos para que nuestros hijos se familiarizasen con los poblados y la forma de vida y contactasen con los chavales. En cuanto llegamos nos recibieron multitud de niños y sus madres aunque era casi de noche, pero para ellos no hay horas, empezaron a salir de mil sitios y les repartimos unos regalos que les habíamos llevado, entre ellos una pelota de fútbol, Mario se echó un partido con ellos. Por cierto, los pendientes y las gafas de sol un éxito.
Para terminar el día durante la cena David nos amenizó con el refranero español que se tiene memorizado y hasta Demba nos animó a bailar mientras él tocaba el djembe. En este viaje hemos intentado, que incluso haciendo turismo pudiésemos más compartir la vida senegalesa, como por ejemplo levantándonos a ver amanecer (impresionante) y ver llegar al pescador, en su barca hecha con tronco de árbol y unas doradas estupendas, que las mujeres del poblado iban a recoger a la playa, y de paso cazar algún cangrejo de aderezo, hay miles. Es lo bueno de Senegal, es totalmente tranquilo para visitar e integrarse.

Begoña en Senegal 11

Camino hacia el parque natural de Djoudj paramos en un cole y los niños disfrutaron a tope repartiendo material escolar y juguetes y tomando conciencia de que incluso con pocos recursos estos niños se merecen la oportunidad de aprender, aunque les guste más estar al aire libre.
Llegamos al parque y nos montamos en una barca para ir a observar el sitio de descanso en la migración de los pelícanos. El vuelo de los pelícanos al lado de la barca impresionante, y conforme te vas acercando empiezas a ver más y más pelícanos hasta que aparece una isla llena de pelícanos, en un momento se pusieron a volar a la vez un montón. La vista es espectacular, pero el olor es nauseabundo, Mar Yang decía “pero qué mal huelen estos bichos”, “huelen fatal!”, de ahí que cada vez que olíamos algo raro durante el resto del viaje íbamos diciendo que “aquí huele a pelícano!”.
Depende de la época del año las aves que se pueden ver en esta isla varían, así que es un lugar digno de visitar, sobre todo para los amantes de las aves.

Begoña en Senegal 10

El día lo acabamos en el desierto, y otra vez nos sorprende la evolución, las tiendas tienen camas y ducha y servicio, cuando estuvimos en nuestro primer viaje hace 7 años se dormía en el suelo y la ducha era común al aire libre, se pierde magia pero se gana en comodidad, como es normal. La cena de cuscús sigue siendo magnífica, pero ya no se come sentados en el suelo y con la mano, y no estamos solos, si no con un grupo grande, de españoles y sobre todo de franceses. Ahora hay más de un campamento, es tan bonito que ha cogido mucha fama.
La vista de las estrellas es espectacular, Iciar y Bego tuvieron la suerte de ver una estrella fugaz, yo no la vi, qué pena. Nos metimos en la tienda y a dormir a tope, porque estábamos reventados y mañana antes de irnos hay que hacer sand surf, hay tablas para surfear en las dunas.. Hoy ya es día 6, se pasa el tiempo rapidísimo. Hay que volver a Dakar para coger el barco y organizar todos los paquetes que nos quedan, así que en cuanto terminamos de rebozarnos por la arena, nos duchamos y terminamos de repartir en varios coles el material que llevamos. Eso sí, al parar en los poblados hay que llevar a mano también juguetes y bisutería para las mamis, porque si no es horario escolar, aparecen de todos lados, y además, desgraciadamente no todos los niños están escolarizados.
Nos da tiempo a visitar la isla de Gore y que Alma, Iciar, MarYan y Mario se enteren del sufrimiento de los esclavos que partían de aquí.

Begoña en Senegal 8

Volvemos al puerto, y aparece la mujer de Demba (Kahdy-Jadi), que se viene con nosotros a Carabane. Un lío con los paquetes impresionante, menos mal que Paco se puso a organizarlo todo con el personal del puerto, esto por aquí, esto por allá, con esto tener cuidado! No veis que lo pone ahí en la etiqueta pegada en el bulto!, decía, y todos los del puerto, que no hablaban español ninguno asentían, pero le hacían caso, Paco se hacía entender estupendamente. Al final, no nos dejaron llevar nuestras maletas de mano en el camarote, pero bueno, era sólo una noche en un camarote de 8 estaba bien.
La noche la pasamos bien y la travesía fue tranquila, nuestro camarote estaba al lado del “pasillo de los rezos”, había gente que se pasaba toda la noche rezando en unas esterillas. Otra experiencia para mezclar culturas y religiones, mucho de lo que aprender en Senegal donde incluso se casan entre diferentes religiones y creencias, lo que no es muy común.
Por la mañana Los chicos se quedaron muy impresionados al ver a las mujeres quitarse las pelucas para peinarse y arreglarse muchísimo, como siempre, antes de llegar.
Vemos amanecer desde cubierta cuando entramos en el río Casamance, las vistas eran espectaculares, pequeñas barcas de pescadores y una jungla de manglares al fondo, y llegamos a isla de Carabane (antes había que desembarcar en Ziguinchor, pero han hecho un puerto nuevo en la isla, mucho más cómodo para nosotros). Los bultos llegan sanos y salvos, los meten en una lancha para llevarlos al hotel, y nosotros andando.

Begoña en Senegal 7

Qué recuerdos de cuando estuvimos aquí hace tres años, de las habitaciones, del restaurante, de las mujeres bailando… Conocimos a Papau, y le dijimos que si teníamos tiempo queríamos visitar Hitou, para que los niños conozcan la escuela y el centro de salud, la selva de manglares por la que se llega es preciosa. Rápidamente lo organizó, me dijo que le acompañase y me fui con él a coger dos cocos de la palmera de su casa, pero para pelarlos se pegó una paliza impresionante con el machete. Nos fuimos al embarcadero, montamos todos en una barca y salimos, el agua de coco estaba buenísima y fresquita, que ya empezaba el calor.
El viaje a Hitou se complica, la barca se embarranca en la arena del río, y encima se ha roto un pasador de la hélice, nos quedamos colgados al lado de los manglares en la otra orilla del río Casamance, un sol impresionante y el teléfono sin cobertura, Mario se tira al agua, ¡no se va a olvidar de este baño!, y empezamos a pedir ayuda a un pescador que vemos a lo lejos, lo que nos faltaba “un naufragio”!, menos mal que llevábamos cocos para comer, dijimos. El barquero se puso a desatornillar un tornillo de sujeción del motor en la barca y a duras penas lo pone en la hélice, arranca el motor y despacito vamos hacia Hitou remolcando al pescador que había venido a echarnos una mano. No es por nada, pero esto ya va pareciendo un viaje de los nuestros! Menos mal que la gente es encantadora!

Begoña en Senegal 6

Los niños se quedaron asombrados al ver los fetiches en la entrada de Hitou, Papú les explica su significado y las cosas que hay alrededor de la ceiba que nadie las coge, repartimos material escolar y medicinas en la maternidad y en el centro de salud (allí dejamos las medicinas y una nota porque no había nadie), pasamos un buen rato, cuando nos íbamos vinieron un motón de niños a despedirnos a la salida, les dimos los bolis que nos quedaban, aunque no parece que les hiciera mucha gracia y no me extraña, porque los bolis son para estudiar, con eso no se juega! Tenían razón, pero no teníamos otra cosa. En la escuela comprobamos la valla que ha hecho Yakaar África, que en el anterior viaje no estaba.
A la vuelta tuvieron que rescatarnos con otra barca y le mandamos una foto a Demba tumbados medio muertos en la barca, antes de que los chicos se tirasen vestidos al río. Por la tarde visitamos Carabane, paseamos por la isla y hablamos con los habitantes, sigue estando muy limpia gracias al programa de limpieza que puso en marcha Araceli, y se nota. Esto le da la idea a Alma e Iciar de hacer campamentos para los chicos en época no escolar sobre concienciación medioambiental, ¡Ya se ponen a hacer planes! Es algo en lo que hay que trabajar en otras zonas, incluso cuando les llevamos los regalos concienciarlos y concienciarnos de que no deben dejar los papeles, plásticos, … o mejor seleccionar antes los tipos de regalos.

Begoña en Senegal 5

Comiendo se nos hicieron casi las cinco, así que como la biblioteca la cierran pronto y queríamos verla, cogimos libros y juguetes de los paquetes y los llevamos para allá. Visitamos la biblioteca de Carabane que ha hecho Yakaar, está genial, con dos salas, una para los pequeños, que muestran quizá menos interés en la lectura y otra para los mayores, que estaban muy interesados. Pasamos un rato estupendo organizando juegos e incluso nos escriben sus nombres en un papel y nos enseñan a pronunciarlos. Los libros que hay allí nos impresionaron, muy completa gracias a muchas aportaciones de viajeros. Los chicos, como no, mientras jugando al futbol con Mario y Paco.
En el cole vemos que también ha llegado el progreso, han aumentado el número de clases porque se ha ampliado el cole y hay más profesores, esto permite separa a los niños por edades, ya que antes (y en otros coles que hemos visitado), están en la misma clase separados por filas y el mismo profe atiende a todos dividiendo las pizarra en zonas por edades. También vemos que la ayuda en material escolar es grande
De ahí nos vamos a la maternidad, que, como es grande también, es ahora centro de salud. Nos atiende la misma matrona de hace años y le dejamos medicinas. Hay un bebé de dos días.

Begoña en Senegal 4

Nos encontramos con las fisios voluntarias españolas y quedamos en apuntarnos para jugar un partido de fútbol con ellas, que al final no jugamos, pero estuvimos un rato de paseo por la playa y unos bailes por la noche. La verdad es que estaban haciendo una labor estupenda enseñando a las matronas de varios pueblos diferentes técnicas, concienciando a las mujeres y dando charlas en el cole. Pero ellas seguro comparten con nosotros su experiencia también (las fotos mejor ellas, las nuestras como son de noche están movidas)
Al día siguiente seguimos nuestra ruta, ya centrada en los proyectos de Yakaar y en distribuir la ayuda que llevamos, las libélulas nos acompañan, una roja preciosa casi se le posa a Bego, siempre nos acordamos del abuelo, parece que nos acompaña en todos los viajes.
Cargamos todos los paquetes y como tenemos poco, en el carrito donde cargamos todo mangamos una bolsa de cous-cous de mijo de una familia sin querer, inmediatamente llamaron porque sabían quiénes eran los dueños y luego la dejamos en Cap Skirring (Paquirrín).

Begoña en Senegal 2

Pasamos por un cole que no tenía mesas, creemos que era más bien guardería, pero los niños eran simpáticos a no poder más! Nos reciben con cantos y bailes, es lo mejor del viaje.
Después nos fuimos a Mlomp a ver la las ceibas gigantes, que son sagradas para la gente de ese pueblo según nos comentaron y de camino vimos varios proyectos de Yakaar, granjas de engorde de cerdos, la fábrica de mermeladas (ya autosuficiente) con las deliciosas mermeladas (compramos de papaya, pomelo y mango a cual más rica), y nos apretamos unos zumitos buenísimos de piscu (o algo así, era rojo) y de pan de mono (del fruto de los baobabs). También paramos a ver la tienda de telas que también impulsó Yakaar, Khady nos regaló dos manteles para las abuelas. Luego fuimos a una maternidad donde había tres bebés y comprobamos que las condiciones habían mejorado muchísimo con respecto a hace tres años, dejamos medicinas y ropa de cama para bebé y comida de bebé.

Begoña en Senegal 1

También tuvimos un momento para visitar un orfanato que está siendo ayudado por una ONG italiana, allí nos recibieron unas monjitas encantadoras, tienen 23 niños, 7 de ellos bebés. La labor que realizan es espectacular, incluso lavaron y arreglaron un poco a los niños para que vinieran a saludarnos, les dejamos juguetes. Todos los niños disfrutaron mucho con los pequeños. Fue una fiesta. Seguimos camino, paramos a ver el proyecto de huerta de Yakaar y los niños ayudaron a regar un poco a las mujeres que estaban allí. Paqui sacó una bolsa de collares y las mujeres casi se vuelven locas, todas dejaron lo que estaban haciendo y se pusieron a bailar, en especial Iciar, que se acordó de la mujer que seguía sacando agua del pozo y no había cogido regalo.
Ya con el tiempo super justo nos fuimos a ver la casa típica “impluvium” (la casa que recoge agua de lluvia en el interior, típica diola, tenía un patio interior en el que se organiza la vida de las familias, que abren sus habitaciones al interior), a los niños les impresionó mucho. Allí repartimos juguetes y pinturas y les encantaron, Iciar les enseñó lo que era un sacapuntas y ya se nos hizo de noche, así que salimos pitando para Ziguinchor al hotel a tiempo de probar la piscina. El hotel está genial comparándolo con hace unos años, además funciona la wifi a toda pastilla.

Begoña en Senegal 20

El desayuno muy variado, había buffet, ya decía yo que esto ha cambiado. Intentamos reorganizar el viaje, y nos fuimos al puerto a ver los puestos de pescado atendidos por mujeres, les regalamos gafas de sol que llevábamos y se pusieron muy contentas, una señora de un puesto de pescado nos pidió que le hiciésemos una foto agarrando uno de los pescados que vendía en una mano con las gafas que le había regalado Alma pero decidió que en la foto tenía que salir guapa, así que sacó una peluca del bolso en que llevaba más pescados y se la plantó en la cabeza , por un momento creí que una le iba a poner la peluca a Alma, que susto todos! Luego, una risa.
Vamos al mercado central y vamos a hacer las compras al mercado de artesanía para comprar algunos regalos, un cuadrito de arena para Richi (un amigo de Madrid que está deseando venir) y pulseras de recuerdo para todas las personas que han aportado algo para traer aquí. Iciar compró una tela para hacerse una falda y una bolsa de viaje.

Begoña en Senegal 19

Emprendemos nuestro regreso desde Gambia, hacemos un resumen del viaje y resumimos nuestras ideas para este escrito y agradecimientos y sugerencias para Yakaar, GRACIAS YAKAAR AFRICA por hacer llegar ayuda sostenible a quien realmente la necesita y a nosotros esta gran experiencia. La experiencia ha sido muy buena, la evolución del país para algunas cosas bien y otras menos bien, y los proyectos, algunos como las granjas y huertas muy gratificantes, otros menos, como el lío con las medicinas y material escolar con poco control. Pero, menos mal que Yakaar se involucra.
Respecto a los precios en general han subido bastante, por ejemplo en comer no hay mucha diferencia con España, y en los mercadillos se sigue regateando hasta el infinito, en lo demás no pude comprobarlo. Y, como siempre, destacar la hospitalidad de la gente de Senegal, gracias por todo.

Begoña en Senegal 18
 
Una última alegría al final del viaje, recibimos un mensaje de WhatsApp de que a Ousmane puede que le den el alta temporal. Hacemos un maniquí challenge entre todos con la canción “el caballito del palo” en el aeropuerto y nos despedimos entre nosotros, ya rumbo a Madrid.! Felices Navidades Amigos! ¡Hasta pronto, Senegal!
Alfredo, Begoña, Paco y Paqui

Begoña en Senegal 17































TENGO UNA GRAN ESPERANZA

Fotos Nuria 1

La semana pasada decidí hacer unos días de ayuno, no comer sólidos sino solo beber líquidos, con la única intención de hacer una dieta depurativa o de limpieza de tanta comida basura que consumimos en nuestra vida cotidiana.
Cuando había pasado un día de ayunar, empecé a sentir un dolor de cabeza, que fue creciendo a lo largo del día, hasta que se hizo absolutamente insoportable. No tomé ni un paracetamol ni un ibuprofeno ni comí nada para paliar el dolor. Sentí que debía continuar para saber lo que es pasar hambre física y no tener nada con que remediarlo. Como les ocurre a tantas personas como las que he conocido en Senegal. No pude soportar más de dos días así y tuve que comer al tercer día.
Si os cuento esto en este boletín, es porque quiero compartir con vosotros la sensación y el sentimiento que tuve de tristeza y, sobre todo, profunda compasión, por los que pasan hambre. Yo lo hacía por voluntad propia, pero millones de personas pasan hambre porque no pueden hacer otra cosa.

Fotos Nuria 2

La palabra compasión, cuyo significado ahora está quizás algo desvirtuado, viene del latín cum passio, sufrir juntos. Y eso es lo que sentí, que sufría aquí junto con los que pasan hambre.
Sufro aquí de ver todo lo que podemos hacer, cómo sería fácil hacer que las cosas mejoraran, cómo con poco lograríamos mucho, y cómo, al final, por una excusa o por otra, casi no se hace nada.
Pero a la vez que sufro, estoy feliz. Tengo una gran esperanza en nuestra pequeña-gran ONG. Pequeña porque somos pocos y con pocos fondos, pero grande porque hacemos grandes cosas con poco.
Tengo una gran esperanza en que podremos mejorar la vida de algunas personas, y que aliviaremos un poco su sufrimiento. Una gran esperanza en que otro mundo es posible, un mundo algo más justo y menos desigual. Una gran esperanza en que todas aquellas personas a las que he conocido en Senegal y que están emprendiendo un proyecto, como el de las mermeladas de Oussouye o la tienda de Arouna en Ibel, van a mejorar su vida y las de las personas de su entorno.
Una gran esperanza en que la escuela de Cagnout y las otras que construyamos, van a contribuir a elevar el nivel educativo de aldeas y pueblos, y que algún día esos niños serán los hombres y mujeres que saquen adelante su país. Una gran esperanza en que la biblioteca de Carabane sea un lugar de encuentro, de cultura y de ocio, para tantos niños y jóvenes que están deseando saber…

Fotos Nuria 3

Pongo mi grano de arena en este gran proyecto, porque siento que no puedo hacer otra cosa. Jamás he conocido a alguien como Demba, tan comprometido, consciente y generoso. La combinación perfecta fue encontrarse con Jose María, quien con esa capacidad que tiene de hacer fácil lo imposible, ha hecho realidad este sueño de que algunos podamos contribuir a hacer un mundo más solidario.
Gracias a todos. Me habéis cambiado la vida. Y no hay vuelta atrás.

Nuria Puebla Agramunt

Fotos Nuria 4





VOLVEREMOS

 
Sonia y Laura en Senegal 1Desde niñas una de nuestras pasiones siempre ha sido viajar, ya que nos encanta conocer nuevos lugares y culturas alrededor del mundo.
Esta vez decidimos descubrir Senegal, ya que desde hacía tiempo queríamos adentrarnos en África. En ese momento poco conocíamos de este precioso país, aun así decidimos ir motivadas por una amiga a la que le había encantado.
Desde el primer momento teníamos claro que queríamos recorrer el país en coche con la mochila a cuestas; para eso necesitábamos contratar un guía/chofer. Gracias a los foros de Internet descubrimos a Yakaar África, una ONG que ofrecía este servicio y de la que todos hablaban maravillas. Enseguida nos encantó la filosofía de la compañía y la excepcional atención de Demba, así que nos liamos la manta a la cabeza y decidimos compartir esta experiencia con su gente.

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La verdad que la primera impresión al llegar al aeropuerto de Dakar fue un poco agobiante, entre el calor y la gran marabunta de gente. Pero enseguida aparecieron Ambrosio y Cheikh para decirnos que a partir de ese de momento los cuatro éramos una familia. Esa frase enseguida nos hizo dar cuenta que con ellos íbamos a estar como en casa y que no nos habíamos equivocado en escogerlos para esta aventura.
Ambrosio nos transmitió enseguida su amor por Senegal y nos explicó el increíble trabajo que la ONG Yakaar África está haciendo por los senegaleses más desfavorecidos.
Los primeros días visitamos a una familia con dos hijos albinos, a los cuales ayudamos con cremas solares para ellos.
En el interior, en la zona de Kedougou y Bandafassi, la ONG ayuda a mejorar la salud de los senegaleses a través de huertas.

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En ellas cultivan muchos tipos de verduras, lo que les permite tener una dieta más variada atacando el problema de déficit de vitaminas que sufren muchos de ellos.
Además, permite que las mujeres puedan obtener algo de dinero, vendiendo sus propias verduras. Gracias a los técnicos agrícolas de la zona, los resultados son muy buenos y consiguen obtener lechugas, coles, patatas, cebollas…
En algunas zonas, estaban preparando incluso invernaderos, para proteger algunos de los cultivos del huerto.
También tuvimos tiempo de visitar algunas escuelas, como nosotras no queríamos ser menos, llevamos material escolar para los niños y ellos nos lo agradecieron cantándonos una canción.
 
Sonia y Laura en Senegal 4

Sonia y Laura









viernes, 28 de julio de 2017

ME HE SENTIDO PARTE DE UNA GRAN FAMILIA


Izaskun en la boda
Después de casi un mes desde nuestra llegada, todavía estoy sorprendida de muchas cosas que he podido observar. Lo primero que el viajero piensa es que los paisajes de Senegal son espectaculares, sin embargo las personas que allí habitan, lo son aún más.
 
Demba, nuestro guía, junto con Dauda (conductor y alma de la fiesta) , estaban esperándonos a las 2:30 de la madrugada con las mejores de sus sonrisas y con un cálido abrazo. Llegamos al hostal y el encargado de estar allí nos acogió muy amablemente.
 
Nunca imaginé que a partir de esa noche, mi mirada hacia la vida y en especial África fuera a cambiar tanto. A lo largo del viaje, Demba nos iba explicando los proyectos que tiene en su mente, unos en funcionamiento y otros gestándose. Nos explicaba y mostraba cada proyecto que Yakaar África había realizado, tanto los que funcionaban como los que finalmente no habían llegado a buen puerto.
 
La huerta de Dande, así como otras que vimos, no estaban funcionando puesto que cuando fuimos era época de lluvia. En nuestra visita a Dande pudimos ver el molino, que lamentablemente no estaba en marcha ya que faltaba una pieza. A la vez, en el mismo poblado vimos una escuela cuyo tejado se había volado debido a las fuertes lluvias.
 
También fuimos, a la cooperativa de mermeladas regentada principalmente por mujeres, y allí tranquilamente degustamos zumos naturales como el bissap, tamarindo o jengibre, y finalmente vinimos cargados de mermeladas y zumos.
 
También vimos a los niños albinos, los cuales gracias a Yakaar África y su labor de concienciación cada día son más aceptados en la sociedad.
 
Me quedé muy impactada con la famosa teranga senegalesa, pues yo ya había ido a Senegal y si bien es cierto que me trataban como una reina, pensé que era sólo porque iba de invitada a casa de mi amiga Mareme, pero me equivoqué, allí todos siempre tienen una sonrisa en sus bocas y un saludo que darte aunque no te conozcan de nada. Tuvimos la suerte de asistir a una boda Peul y bailamos con ellos como si fuéramos parte de la familia
 
Izaskun en el taller de costura
Me impactó las ganas que tienen algunas de las mujeres y jóvenes de cambiar la sociedad sin vender sus costumbres, es decir, que los más jóvenes puedan estudiar y salir adelante en su propio país. He de decir, por otro lado que también habían personas que estaban esperando a que creciera un árbol que le diera dinero o con un simple ¨inchallah¨ se conformaban con todo.
 
Fueron muchas cosas vividas, muchos sentimientos encontrados para mí en este viaje, y explicarlo todo supondría escribir muchas páginas y no quiero aburrir.
 
La labor de concienciación es una labor muy difícil, puesto que requiere de mucha paciencia, tiempo y dedicación. Por eso admiro a los que están realizando la misma; los voluntarios, socios y demás personas involucradas en este proyecto y esta gran familia, que es así como me he sentido y siento cada día.
 
Doy gracias por todo a todos, por esta oportunidad de poder viajar y ver otras realidades que también existen. Un fuerte abrazo FAMILIA DE YAKAAR AFRICA Y NOS VEMOS PRONTO
 
Izaskun Palomar

 

UN VIAJE DE SENSACIONES

 Con los niños de Bandafassi
Ya en España sentimos que nuestro viaje a Senegal iba a ser muy especial. Pero la realidad superó con creces todas las expectativas que pudiéramos tener antes de emprender vuelo a nuestro primer país de África negra. Todo ello gracias a Demba y Cheikh nuestro guía y conductor, respectivamente,
que terminaron convirtiéndose en amigos. Ellos son un ejemplo de la amabilidad, la honestidad y la hospitalidad que encuentras en Senegal. Damos gracias por haberles tenido junto a nosotras en este viaje. Ha sido un auténtico regalo contar con ellos.

El viaje ha sido un encuentro con la naturaleza, con su energía pura y con tradiciones casi casi olvidadas en el llamado mundo occidental, como la importancia de la familia, de compartir lo que se tiene, de la sonrisa de todos los que nos encontrábamos a nuestro paso y de la inocencia de los niños dispuestos siempre a jugar (aunque sea con una ‘tubab’), sobre todo fuera de las dos “grandes” urbes como son Dakar y Sant Louis.
 
Ha sido un viaje de sensaciones por nuestras visitas a sitios tan especiales como el desierto de Loumpoul, la cascada de Dindefelo y la subida a una de las escasas montañas del país, llamada Iwol, para ver cómo vive el pueblo de los Beddick.
 
Transporte a la cascada
Pero tan importante como estar en todos estos sitios fue ver cómo viven sus gentes y saber todo lo que está haciendo Yakaar África, una asociación muy ligada a la agencia en la que trabajan Demba y Cheikh que se han propuesto sacar adelante el país apostando por el desarrollo de proyectos para las mujeres (ya hay 47 en marcha). Mucha suerte en vuestro empeño. Estamos seguras de que lo conseguiréis.
 
Nos queda pendiente volver a Senegal para, entre otras cosas, ver Camanance, un paraíso según Demba, que cometimos el error de no visitar en nuestro primer encuentro con el país. Quién sabe, quizás sea porque es tan especial que tenemos que dedicar un viaje entero solo a esta región. Así lo haremos.
 
Carmen Peña y Teresa Fernández Carrillo
 

MI VIAJE A ESPAÑA


ambrosioHola amigos (Familia de YAKAAR AFRICA).
En este año 2016, me ha tocado venir en España para asistir a
las asambleas, para conocer a los socios de la Asociación y
conocer también al país y para dar las gracias de parte de mi
gente de Senegal, particularmente de parte de todas las
cooperativas de las mujeres que están colaborando con Yakaar
África.
Otra razón de mi viaje consistía en dar más credibilidad a la
ONG Yakaar África en Senegal, explicando todo lo ocurrido en
las asambleas: las ideas, los proyectos, la filosofía y sobre todo
la realidad de España para animar más a las mujeres de modo
que tengan un éxito perfecto en todos los proyectos de la ONG
Yakaar África.
Mi viaje era una ocasión para mí de descubrir otro mundo; tener
otra experiencia, saber cómo vive la gente de España que está
ayudando en mi país.
Así he tenido más experiencias y os cuento mi impresión: He
encontrado España completamente diferente de Senegal.
Las impresiones que me han llamado la atención son varias y
diferentes:
1. El inmenso Aeropuerto de Madrid, tengo la impresión que
estoy en un pueblo. Al subir y bajar en las escaleras,
parece que no vamos a salir nunca del Aeropuerto.
2. Al día siguiente, dando un paseo a pie por la cuidad de
Madrid, noto la limpieza que se ve en las calles y en todas
partes por España.
3. Los impresionantes edificios que hay en Madrid, en
especial las cuatro Torres
4. La otra llamada de atención, dando un paseo en las calle,
es que la mayoría de la gente que se suele encontrar es
gente mayor. No se ven muchos niños en la calle como
aquí en Senegal, los pocos que se ven están
acompañados.
5. A las 11de la mañana, la gente sale a la calla a comer algo
igual que por la tarde después de cerrar las oficinas, la
gente va a los bares a tomar algo.
6. Por la mañana y por la tarde, la gente va con los perros a
pasear; Según un dicho africano: la familia europea es
papá, mamá y el gato o papá, mamá y el perro-
7. Ahí toda la gente va con prisa, no hay tiempo para
saludarse.
8. Las carreteras están bien hechas y son anchas con tres
carriles, no hay atasco con tantos coches como tenéis.
Como he dicho en el principio de mi informe, he venido a
España para conocer el país y conocer también a la gran
familia de Yakaar Africadas quiero enviar un gran
agradecimiento a todos, los que me han invitado a sus casas, a
todos los que me han invitado a tomar algo con ellos y a todos
que me han invitado a una cena o a una comida.
También a todos los que querían quedar conmigo y que no ha
sido posible por falta de tiempo u otros problemas, os lo
agradezco igual, en serio.
Me ha encantado mucho este viaje de España; las visitas, las
comidas, la gente….
MIS AGRADECIMIENTOS A:
• Los amigos de Rivas Miguel y Bárbara con sus amigos
Javier y Maria que nos han invitado en su casa y a comer en
un restaurante en donde he comido arroz negro.
• A Jose Maria y su familia que nos recibió en su casa
durante varios días.
• Al grupo mandingo de Barcelona quien nos han invitado a
cenar en un restaurante.
• A Cristóbal por invitarnos a comer en Barcelona con nuestro
ex compañero Paco conductor de Senegal.
• A Antonia de Caldes por recibirnos en su casa con mucho
cariño.
• Gracias a Marta y su amiga Fatu de Banyoles por la visita
del lago y el pueblo de Girona.
• Gracias también a Marc y Judith por tratarnos como reyes
en su casa el día de promoción de las tiendas con desfile de
jóvenes modelos.
• A sus familias por invitarnos a cenar y enseñarnos una
huerta que intentaremos copiar aquí
• A Montse y Josep Masdeu que vinieron a compartir cena
con nosotros
• A Cecilio y Vanesa la pareja de Barcelona que nos ofre
• A Pepa y su familia y a Cris en donde me he quedado más
días en España con el mejor trato posible.
• A Jose Torres y su mujer Maria por su desplazamiento
desde Murcia para verme en Valencia.
• Gracias a todo el equipo sanitario de Valencia. Cada día
uno de ellos me recogía en casa de Pepa para una visita y
darme de comer. (Dani, Diana, Rosalía, Maria, Miriam,
Elisa, Ernesto, Begoña…).
• A Ramón y a Dobre quienes me han llevado muchas veces
a visitar muchos lugares: Sagunto, cueva de San Jose, el
pueblo del arroz y de las barcas. Ahhh! y la horchata de
Alboraya.
• A Vigo con Isa y Yolanda quienes han compartido su tiempo
libre conmigo para mejorar mis vacaciones en Vigo.
• En Madrid gracias a la familia de Jaime por la cena tan
buena
• Gracias a Carlos y a Maria Martin por invitarme a tomar una
copa juntos.
• PERDONAD TODOS AQUELLOS A LOS QUE HE
OLVIDADO DAR LAS GRACIAS.
Gracias a todos creo que nos veremos un día aquí en
Senegal u otro año en España. Un abrazo muy muy fuerte a
TODOS.
 
Ambroise Diedhiou

LA MEJOR EXPERIENCIA DE MI VIDA

 LA MEJOR EXPERIENCIA DE MI VIDA
 
Lunes 26 de octubre, el despertador suena más pronto de lo habitual, nos levantamos nerviosos, la luna nos ilumina ayudándonos a verificar que no nos dejamos nada, el móvil suena, es nuestro amigo diciéndonos que ya está abajo esperándonos para ir al aeropuerto, los nervios aumentan poco a poco. Llegamos al aeropuerto un poco justos, pero a tiempo de hacer una última foto. Después de una larga escala entramos en la que podemos llamar “terminal africana”. Se empieza a sentir un poco de caos, una idea aproximada de lo que quizás nos espera. Facturamos y sin más espera subimos a nuestro avión dirección Senegal, por fin Senegal.
 
Dakar nos recibe calurosamente. Emociones dispares se adueñan de nosotros, miedo, emoción, ganas, incertidum-bre...esperando nuestro equipaje en el embrollado aeropuerto Léopold Sédar Senghor nos encontramos con los que serán nuestros compañeros de vida durante los próximos 21 días, personas hasta ese momento prácticamente desconocidas.
 
LA MEJOR EXPERIENCIA DE MI VIDA 2
Tras los besos y abrazos correspondientes, nos dirigimos todos hacia nuestra querida furgoneta todoterreno, acompañado de trabajadores del equipo senegalés de Yakaar África y también de otros ayudantes oportunistas. Una vez todos dentro, empezamos a digerir lentamente que ya estamos en África. Llegamos a “Chez Pierre”, nuestra piel ya está impregnada de productos anti-mosquitos, miramos cada rincón de la habitación...vamos a dormir en África!
 
Ocho de la mañana, poco a poco vamos despertándonos, nos damos los buenos días, siento como sin en un día mi confianza hacia mis compañeros ha aumentado desproporcionadamente. Damos una vuelta por el barrio de Pierre, el sol de África nos acompaña en nuestra pequeña visita, autobuses coloridos, puestos ambulantes y un caos organizado están presentes en nuestra primera mañana senegalesa. Mañana burocrática, tarjeta de móvil, cambio de moneda, cuentas con Demba. Primer contacto con el a veces desesperante ritmo senegalés.
 
LA MEJOR EXPERIENCIA DE MI VIDA
1536, una pequeña isla, conocida como Ile de Gorée, se convierte en un punto de intercambio de esclavos que serán enviados a EEUU, al Caribe y a Brasil. Ambrosio, nuestro compañero Senegalés, nos cuenta la escalofriante historia de esta isla y de su inhumano intercambio de vidas en función de su dentadura, masa muscular o tamaño de pecho, familias enteras separadas por el mero capricho de unos cuantos esclavistas sin alma. Sin duda una isla de contrastes. Contrastes de hermosura y belleza natural manchada por una innegable historia sobrecogedora. Finalizada nuestra visita y después de pasar un sinfín de controles de pasaporte, embarcamos en el “Aline Sitoé Diatta”, ferry que nos llevará hasta Carabane, pequeña isla dentro de la región de Cassamance.
 
El equipo de la maternidad de Carabane nos regala una acogedora bienvenida, sin duda con mucha ilusión de trabajar con nosotros, y de enseñarnos como ha mejorado la sanidad en esa diminuta isla abrigada por palmeras que decoran sus lindos poblados. En la maternidad encontraremos a la entrañable Cecile, una mujer rebosante de coraje y energía, que nos robó el corazón a todos con su alegría incansable, su cariñosa autoridad y su hospitalidad tan característica de los senegaleses. Durante el montaje de nuestro dispensario, nos presentan a Lamine Diatta, enfermero de Carabane, quien a pesar de tener unos recursos limitados consigue día a día, controlar los casos de malaria, hipertensión y la desparasitación de la población Diola, así como solventar con éxito los casos concretos que se le puedan presentar, más adelante también conoceremos a Papo, un risueño senegalés quien nos ayudará tanto en esta misión como en la siguiente gracias a su más que correcto conocimiento del castellano. Alimentados por el sabroso pescado Capitán, iniciamos nuestro primer día oficial de trabajo en Senegal. Ganas, ganas y más ganas. Nuestras caras reflejan que ha llegado el momento de comenzar a echar una mano. Triaje infantil preparado, control de la hemoglobina a punto, equipo pediátrico listo, médicos adultos esperando.
 
LA MEJOR EXPERIENCIA DE MI VIDA 4
Los pacientes van pasando de manera africanamente ordenada hasta que las condiciones lumínicas nos impiden continuar trabajando. Primer día de trabajo liquidado con éxito.
 
A la mañana siguiente, unos madrugadores delfines nos brindan los buenos días, tras un buen sueño nos disponemos a afrontar nuestro segundo día de trabajo, nuestra adaptación al medio se hace presente en el ritmo de trabajo. Todo va rodado, el ambiente con el pueblo no puede ser mejor. Desde el primer momento la gente nos muestra su agradecimiento con sonrisas radiantes y gestos de cariño. Ese mismo día, por la noche, con el sonido de las olas a nuestra espalda y acompañados por la guitarra de Leon, Ambrosio nos enseñará la que será la canción del viaje, “Fatou-yo”.
 
LA MEJOR EXPERIENCIA DE MI VIDA 5
Nuestro tercer día en Carabane culmina con una fiesta de danza tradicional en la que todos participamos bailando, riendo y disfrutando al son de los djembes. El cuarto y último día llega, con tristeza nos despedimos del equipo de Carabane, especialmente de Cecile y Lamine, abrazos emotivos y promesas de volver a vernos, desde nuestro pequeño cayuco dirección a Cagnout, lanzamos sonrisas y gestos de despedida con la esperanza de volver a cruzarnos en sus caminos.
 
Nuestra pequeña furgoneta nos lleva hasta el campamento Villageois de Oussouye donde dormiremos los próximas cuatro noches. Muros de adobe adornan nuestro campamento, habitaciones de techos bajos alrededor de un patio interno con pilares en los que los murciégalos nos harán demostraciones aéreas para el deleite de unos y el pavor de otros.
 
Casi una hora de ruta nos costará todos los días ir al dispensario de Cagnout, mucho más pequeño que la maternidad de Carabane, pero no por ello perdemos las ganas de echar una mano en la medida de nuestras posibilidades. Las distribuciones de salas y de tareas se hacen lo más rápido que se puede con el fin de comenzar las consultaciones lo antes posible.
 
Posteriormente a una calurosa mañana con muchos pacientes tanto adultos como pediátricos, hacemos una pausa para comer y descansar un poco a la sombra de un quiosco situado en mitad de una escuela infantil. Cada día las mujeres de un poblado diferente nos cocinarán algunos de los platos típicos para que podamos recuperar energías y así poder descifrar dispares patologías como visión flu o mal dans le corp. Las jornadas se alargan más de lo previsto, acabando la mayoría de las tardes con la noche ya asentada. Las noches son amenizadas con juegos de cartas, en una de ellas descubrimos el talento innato de nuestro compañero y ya amigo Ambrosio, quien exhibe, con su ritmo senegalés, sus capacidades para jugar al “Cinquillo”. El cuarto y último día llega, con la lluvia atípica en esta época del año nos despedimos de Oussouye. Al alba nos reunimos con las maletas ya hechas, preparados para lo que será una ruta emocionante hacia el País Bassari.
 
Pasamos el día metidos en nuestro auto, cargados hasta los topes. Durante el viaje encontramos carreteras de todos los colores, desde pistas asfaltadas hasta rutas en las que solo un 4x4 puede circular con relativa normalidad. En una de estas carreteras, cuando todos estábamos adormecidos, un fuerte ruido nos despierta bruscamente. Una de las ruedas delanteras había reventado. Gracias a la rápida reacción de nuestro chofer y traductor Cheikh, conseguimos recuperar la estabilidad del vehículo y frenarlo progresivamente. Como si de un campeonato de rally se tratara, rápidamente Cheikh cambia la rueda pinchada por otra de repuesto. Continuamos nuestra ruta hasta llegar a un hotel en Tambacounda. Poco a poco nos vamos dando cuenta de lo relativo que es todo, el hotel no estaba mal, pero en ese momento preciso, era como una especie de paraíso, comenzamos a descubrir del valor de las cosas. Pequeños detalles.
 
Una vez más, nos levantamos pronto, listos para otro día de ruta. La mañana pasa sin incidencias hasta que llegamos a Kedougou, donde conocemos a un personaje bastante especial; Doba. Un senegalés muy avispado pero de gran corazón.
 
Es entonces cuando nos informan que debido a las condiciones de la carretera (muchos charcos en el trayecto) la mejor opción es cambiar de medio de transporte y montarnos en uno más preparado para pasar los posibles obstáculos acuáticos. Lo que no sabíamos era en que camión infernal nos iban a subir. Nada más verlo empiezan las primeras risillas nerviosas. Traspasamos todo el equipaje de un sitio a otro y nos subimos al nuevo camión. Siete metros son suficientes para darnos cuenta de que es una auténtica locura. Menos mal que nuestra “mama” Pepa, con rostro firme les explica que esto no es manera de viajar, tenemos que cambiar y volver a nuestra querida camioneta. Desde aquí agradecer la preocupación mostrada en todo momento por la que, personalmente, considero que es una gran mujer y un ejemplo para todos. Gracias Pepa por todo. Una vez subidos, damos comienzo a lo que nos queda de viaje, el sol africano se despide de nosotros con una belleza a la que nos tiene acostumbrados. El trayecto se realiza sin más, hasta que nos dicen de bajar del auto porque hay una charca que no están seguros de que podamos pasar. El pánico se adueña de nosotros. Intentamos calmarnos unos a otros, como una familia que ya somos. Con éxito absoluto pasamos la charca, remolcados por ese transporte que habíamos considerado infernal, que paradoja. Bien entrada la noche, llegamos a Dindefelo.
 
Una vez distribuidas las habitaciones y después de un largo día nos vamos a dormir pronto. Con los primeros rayos de sol y tras una ducha revitalizante nos dirigimos hacia el dispensario. Montamos una vez más todo el chiringuito y comenzamos a trabajar. Con el paso de los primeros pacientes empezamos a darnos cuenta de que este poblado va a ser especialmente complicado. La falta de sensibilización respecto al uso de mosquiteras hace que la malaria se apodere de los lugareños, tanto niños como adultos. Fiebre y vómitos sin foco aparente están presentes en todo momento, y con ellos nuestra preocupación de hasta que punto podemos ayudarles.
 
Rodeados de un ambiente de patologías graves conocemos a dos grandísimas personas, a las que me gustaría resaltar; Arouna y Diaw. Dos personas completamente diferentes pero encantadoras cada una a su manera. Afortunadamente, nos acompañarán en nuestro viaje hasta el final del siguiente poblado. Finalizado nuestro tercer trabajo en el dispensario nos despedimos de Dindefelo con otra fiesta de danza tradicional en la que quiero remarcar la aportación musical del siempre presente silbato de Elisa, nuestra McGiver y una de nuestras pediatras, una fusión de alegría armónica que hace que pasemos un muy buen momento todos juntos.
 
Para despedirnos de este bello pueblo y acompañados por Arouna, Diaw y Daniel, nuestros traductores del dialecto Peul, nos dirigimos hacia la Cascada de Dindefelo, la precipitación del agua a más de 80 metros de altura hace inevitable que tomemos fotos desde todos los ángulos, intentando inmortalizar este magnífico enclave natural. Con indecisión inicial decidimos meternos en el agua, otra experiencia inolvidable. A nuestro regreso, nos topamos con unos guardaespaldas cuanto menos peculiares, se trata de babuinos africanos quienes nos escoltan hasta casi llegar a nuestro campamento. De nuevo cambiamos de destino, esta vez un corto trayecto con fin de parada en Bandafassi, el que será nuestro cuarto y último dispensario.
 
Llegamos al campamento de Leontine, en el ambiente se respira calma y tranquilidad y los primeros niños que vemos nos reciben con unas tímidas pero verdaderas sonrisas. Las habitaciones son una vez más acogedoras cabañas senegalesas con techos de paja y bambú. Una vez aclarada la distribución de las salas de trabajo, nos damos una pequeña vuelta por la zona para ver otros proyectos de Yakaar África. La jornada siguiente comienza sin ningún sobresalto, se empiezan a escuchar los primeros llantos de los niños tras la prueba de hemoglobina, los adultos empiezan a hacer la cola esperando su turno y las curas van llegando de manera progresiva.
 
Nuestra compañera de dispensario y enfermera local Lucie nos ayuda en todo momento. Mientras trabajamos tranquilamente, la ruidosa entrada de un todoterreno hasta la puerta de la consulta nos llama la atención, nos encontramos ante una niña de apenas 12 años quien embarazada de 7 meses presenta signos de crisis pre-parto. Asombrados observamos como Lucie realiza las ordinarias pruebas necesarias para verificar que la pobre niña esta en condiciones de ir a Kedougou, donde tienen más medios para poder ocuparse de ese tipo de situaciones.
A punto de finalizar el primer día de trabajo, una mujer con cara desalentadora y gestos de dolor, en brazos del que parece es su marido, nos llega a la sala de curas. Tras preguntar el origen de sus quejas, nuestra enfermera Rosalía, experta en curas y desinfecciones de todo tipo, descubre que se trata de un caso de extrema urgencia, al parecer una serpiente había mordido inyectando su veneno en el pie derecho cinco días antes.
Sin mas dilación comienza a realizar las curas pertinentes, poniendo todo su ímpetu en sacar ese pie sino esa persona adelante. Una vez finalizada la intervención nos dirigimos de nuevo a nuestro campamento, para disfrutar de otra maravillosa cena y mejor compañía.
 
Justo antes de la cena, Pepa nos comenta el caso de un joven quien desafortunadamente cayó desde lo alto de una palmera con trágicas consecuencias. Una escalofriante sensación invade nuestro cuerpo, la caída le había costado la movilidad del tronco inferior. Nuevamente, nos queda claro que la simple suerte de nacer en una u otra zona geográfica puede cambiar el desarrollo de los acontecimientos. Dialogamos juntos como equipo, buscando cual es la mejor solución para este joven desgraciado. Nos miramos los unos a los otros sabiendo que la cruda realidad es que nuestra única aportación puede ser meramente paliativa.
 
Llegamos al último día de trabajo de nuestra misión sanitaria, una vez más salimos del dispensario ya de noche y con la grata sensación de haber puesto toda nuestra energía en tratar el máximo de personas. Cuando llegamos a nuestra humilde residencia, Demba, coordinador de Yakaar África en Senegal, nos espera con los brazos abiertos, ansioso de poder expresar su más sincero agradecimiento por el trabajo realizado en todas y cada una de nuestras misiones.
Nos quedan 3 días para volver a nuestras vidas, sentimientos enfrentados. Por una parte, ganas de ver a nuestras familias y amigos. Por otra parte, tristeza ante la proximidad de nuestra partida. Como ya pasó en Dindefelo, nuestros amigos senegaleses nos hacen de guía, esta vez hasta el poblado Iwol, situado a más de 300m de altura, donde uno de sus lugareños, Jean Baptiste, nos narra la historia de sus ancestros. El sudor empapa nuestra ropa, por un momento nos ponemos en la piel de los aldeanos, quienes hasta hace no mucho, tenían que bajar hasta el poblado más cercano, Ibel, para conseguir algo que a nosotros, desagradecidos afortunados, nos cuesta un movimiento de muñeca para accionar el grifo.
 
Acabada la visita, con las oportunas fotos al Baobab más grande de Senegal en nuestras cámaras, volvemos al campamento para visitar el Hospital de Kedougou. Con lágrimas en los ojos, nuestras compañeras Rosalía y Maria, una de nuestras médico de adultos, regresan al campamento más tarde que el resto del grupo, pues habían hecho una parada en casa del joven parapléjico para ponerle una aliviadora sonda urinaria y darle todo el material de cura restante con la esperanza de mejorar aunque sea un poco la calidad de vida de esta persona.
Ya en Kedougou visitamos a la paciente de la mordedura de serpiente, quien gracias a la ayuda de Yakaar África, había sido ingresada en el Hospital. Aprovechando nuestra localización, curioseamos por el mercado local buscando algunos regalos para llevar a nuestros seres queridos. Llegado el momento, toca decir adiós a nuestros amigos Arouna y Diaw, fuertes abrazos de despedida determinan que dejamos atrás a los que son dos fenómenos.
 
A continuación de una noche en Mako, nos montamos de nuevo en nuestra compañera de viajes, con la tranquilidad que proporciona que el conductor sea Cheikh. Toca otro día de carretera, única parada Kaolack, comida rápida y vuelta a la senda. Justo antes del anochecer llegamos al Delta del Saloum, donde un cayuco nos transportará hasta el campamento Essamaye, todos juntos cantamos nuestra canción para generar así un ambiente de bienestar y tranquilidad. Para nuestro gozo, el menú se trata de Capitán con patatas. A la mañana siguiente disfrutamos de un agradable paseo en caballo camino de nuestro campamento. ¡Que buena manera de pasar nuestros últimos días!
Fadiouth: isla situada a 114 kilómetros de Dakar. Llamada también "L'île aux Coquillages" (Isla de Conchas), es aquí donde nos damos cuenta de la POSIBLE convivencia entre diferentes religiones sin ningún tipo de conflicto, pues en esta isla encontramos, entre otras cosas, un cementerio en el que descansan en paz cuerpos de cristianos y musulmanes sin ningún tipo de controversia. Gran ejemplo a seguir.
 
El mercado de Mbour nos abre sus puertas, vendedores estresantes, ansiosos por conseguir que nos llevemos el máximo de objetos nos atosigan con estrujones de manos y estrategias de venta capaces de hacerte comprar una bolsa de hielo en la Antártida. Salimos todos repletos de cestas, figuras de madera, cuadros, juegos locales...de todo! Corriendo nos vamos al puerto pesquero, donde nos disponemos a ver un evento digno de convertirse en patrimonio de interés mundial; la llegada de los pescadores. Decenas de cayucos descargan toneladas de pescado fresco, mientras miles de personas esperan la mercancía bien para limpiarla bien para comprarla.
Última noche juntos, estando sentados alrededor de la mesa del comedor del Hotel Blue África, Pepa aprovecha para comentarnos sus positivas impresiones acerca de nuestra misión y sobretodo de nuestra convivencia ejemplar.
 
A esta le sigue Ambrosio, quien literalmente no encuentra las palabras para agradecernos nuestro esfuerzo y trabajo desempañado en su amado País.
Maletas preparadas y cargadas. De camino a Beer, a donde nos dirigimos para ir a la inauguración del nuevo centro de salud, nuestro chofer se desvía por una calle de la ciudad de Mbour, el auto se detiene y Ambrosio con su peculiar acento se dirige a nosotros diciendo: “Bueno...bajad todos, esta es mi casa”. Sin pensarlo dos veces entramos en su humilde hogar, donde nos presenta a su mujer y a sus hijos, acompañados de otros quince niños quienes juegan entre ellos y quienes impiden que nuestro amigo se eche sus merecidas siestas. Sin duda alguna nos demuestran con cada detalle que no hace falta ni la mitad de lo que tenemos y que consideramos necesario para ser feliz. ¡Que sorpresa más buena!
 
Finalizada la inauguración regresamos a Dakar, con tiempo suficiente para pasar todos los controles necesarios antes de coger nuestros respectivos aviones. Es entonces cuando el momento más emotivo del viaje se produce. Todos juntos entonamos nuestra canción, capitaneados por un Ambrosio especialmente animado. Agotados los últimos versos comenzamos con los abrazos de despedida, emoción difícil de contener, hasta que sin control algunos empezamos a llorar. Tristeza, alegría, rabia, tranquilidad, coraje, orgullo, desánimo...la mejor experiencia de mi vida acaba, pero solo siento gratitud hacía todas las personas que han hecho posible que sea tan afortunado de poder vivirla. Gracias Pepa, Gracias Mamen, Gracias Maria, Gracias Rosalía, Gracias Miriam, Gracias Elisa, Gracias Isa, Gracias Bego, Gracias Diana, Gracias Arouna, Gracias Diaw, Gracias Papo, Gracias Daniel, Gracias Doba, Gracias Lamine, Gracias Cecile, Gracias Cheikh, Gracias Demba, Gracias Yakaar África, MIL GRACIAS AMBROSIO. 
Dieureudieuf África
 
Daniel Martín Carrillo y Diana Ivars Ribes