DEMBA




Para contactar con Demba podéis escribir a pdemba64@hotmail.com



jueves, 5 de enero de 2012

Yousso N'Dour

Me acabo de enterar que Youssou NDour se presenta a las elecciones presidenciales.
Poquito ha durado la alegría, siento que lo hayan apartado de las listas.
La manipulación siempre está presente , por desgracia.
Ánimo!.




sábado, 31 de diciembre de 2011

La Historia de Thierno

LA HISTORIA DE THIERNO


Thierno es un niño senegalés que vino a operarse en España de un grave problema de corazón. Su paso por una familia valenciana, por el colegio, por el hospital marcó una profunda huella. A su vuelta, su familia de acogida no paró hasta que consiguió hacerle una visita en Senegal. Esta es la sencilla pero emocionante historia



LA LLEGADA DE THIERNO


Nuestra historia con Senegal empieza en Noviembre de 2008 y se hace realidad el 4 de Diciembre de 2010, día horríbilus para la aviación en España.

Para nosotros Senegal era uno de tantos países del África negra, de los que se sabe algo por los reportajes de televisión, ni siquiera por la información turística que nunca nos había llegado; pero entró a nuestras vidas Thierno y las cambió.





Thierno tenía 8 años, allá por Noviembre de 2008 y llegó al aeropuerto de Manises de la mano de una señora de la ONG sanitaria que lo traía a España para operar de su dolencia cardíaca, una TETRALOGIA DE FALLOT.





Era un niño pequeño, débil, enfermo, muy enfermo y solo en un mundo de TUBABS, que nada tenía que ver con el suyo.




LO QUE ESTABA PREVISTO Y LA REALIDAD...


Estaba previsto que después de las pruebas pre-operatorias y de la operación, en unos 20 días volvería con su familia, a su país y así terminaba nuestra colaboración.
Siempre hablo en plural, por que el niño fue de todos, pero la que verdaderamente se encargó del “negrito” fue mi hermana Miren y su hijo Fer (tenía 10 años entonces).
Esta era la situación inicial y así la tomamos.





Cuando todo termine, quizás antes de Navidad, el niño volverá a casa con sus padres, sano y seguirá con su vida mejor y nosotros habremos ayudado por medio de la ONG, cumpliendo sus indicaciones y requisitos.

Pero como ocurre muchas veces... ... ... las cosas no salieron como estaba planeado.

En el primer mes le hicieron todas las pruebas correspondientes al pre-operatorio y sólo quedaba que llamaran del hospital infantil de La Fé para que ingresara y operarlo; pero el día no llegaba; pasaron las Navidades y nadie ponía fecha a la operación y el niño estaba cada vez peor, sobre todo más alejado de su familia y de su mundo y no nos queríamos ni imaginar lo que estaría pasando su familia en Kaolack, sin saber de él, sin resultados, sin contacto con la familia de acogida. A nosotros se nos hacía un infierno….




LA YAYA AMPARO


Soy una madre de 4 hijas y una abuela de 5 + 2 nietos; a los 5 primeros los vi por primea vez en el hospital y a los 2 últimos en un aeropuerto. Uno llegó de vacaciones desde Chernóbil; vino de un orfanato y sus carencias afectivas eran enormes. El otro llegó en noviembre y sus condiciones físicas eran pésimas.




Yo hice con ellos, como con mis primeros nietos; cuidarlos y atenderlos cuando sus madres trabajaban y no podían. Y así fue, que de la noche a la mañana, me encontré con un niño de 7 añitos, negrito, enfermo, que no sabía hablar español, ni yo wolof o francés; como si mi hija me hubiera traído a su bebé, después de cuidarlo ella durante su baja maternal y ahora empezaba el turno de la yaya.




Soy la yaya Amparo y así me llamaba Thierno casi desde el principio, porque era un niño muy listo.

Todos los abuelos tenemos “ciertas dificultades” con las tecnologías, que las solucionan nuestros menores, pero nunca hubiera imaginado que este nuevo nieto, que venía de una casa donde nos dijeron que las condiciones de vida eran duras y las comodidades escasas, me enseñara a poner el DVD con sus películas de dibujos; y a llamar a su mamá Miren por móvil.




Aunque quizá lo que más llamó mi atención fue como se solventó en los primeros días la comida. Nos dijeron que arroz blanco y pollo le gustaba mucho y no íbamos a cambiar su dieta, y eso era lo que le hacía, pero se me ocurrió preguntarle que qué quería y fue y lo cogió: el brick de leche de la nevera (en su casa no hay nevera, por lo que se suponía que tampoco brick de leche) y lo abrió; del armario, cogió un vaso, lo llenó y … la quería caliente , así que la metió en el microondas y lo enchufó; se calentó la leche, apagó el microondas y al sacarlo se lo bebió. Sí, me quedé con los ojos como platos; seguro que en su casa no había microondas ni nevera, pero él supo lo que tenía que hacer para tomar la leche caliente. Era listo ¿eh? Pues como esta 100 más.




INVENTOS DE LA ABUELA


Cuando mi hija se iba a trabajar, Thierno estaba en casa conmigo; solos él y yo.

La tele le distraía mucho, pero eran demasiadas horas con una abuela que no hablaba su idioma, así que tenía que distraerlo de alguna manera.

Un día le dije que me tenía que ir a comprar, que si se venía conmigo a MERCADONA (era una manera de decir, porque claro que se tenía que venir conmigo) pero él me dijo (con su medio español) que Miren no había traído el carrito y no podía.

El carrito al que se refería era un cochecito de paseo de bebé que era el que utiliza, ya que su enfermedad le impedía andar más de 10 pasos, pues se cansaba hasta tal punto, que se ponía a respirar mal y a toser y era muy doloroso verlo así. Ese carrito iba donde él iba, pero era cierto que ese día, mi hija no me lo dejó y eso implicaba no poder salir de casa o … ¿no?

Claro que no; sabéis dónde fue Thierno al super: en el carrito de la compra. Ese fue el invento de la abuela.




COLEGIO






Después de hechas todas las pruebas y visitas a los médicos, el niño tenía demasiado tiempo libre y su “madre española” demasiado tiempo ocupada, así que se hizo lo habitual: primero se le lleva a casa de la abuela y luego se escolariza, claro que para ello contamos con la aprobación de la dirección del colegio PUREZA DE MARÍA CID. Explicamos las circunstancias y la contestación fue: “Si vosotras habéis sido capaces de traerlo hasta aquí, entre todos hemos de conseguir que su vida sea lo mejor posible”.

Thierno tardó una semana en incorporarse al colegio, la hermana Inmaculada hizo las gestiones oportunas y el niño empezó con los de su edad pero sin tener la obligación de hacer nada.





Su sitio fue especial, en una mesa al lado de la seño Pura; llevaba el mismo uniforme que todos los chicos del colegio, incluso el chándal el día que tenían deporte (aunque él no hiciera). No se sentaba en la silla como los demás, él lo hacía en cuclillas y al principio los compañeros preguntaban por qué se sentaba mal, pero luego entendieron que era su manera de poder respirar mejor.

Se integró perfectamente en la dinámica del colegio, incluso bajaba al patio y jugaba, siempre acompañado de su “hermano mayor” Fer y participó en todo lo que se hacía en clase: fue a los cumpleaños de sus compañeros, hizo el teatro de Navidad (el colegio es religioso y así lo preparan) y al igual que el resto de sus compañeros fueron animalitos de las tierras de Nazaret. A él le tocó ser cerdito y os podéis imaginar que fue el mejor cerdito y el único PATA NEGRA del colegio. Ningún otro niño fue tan fotografiado como él.







NIEVE






Thierno era uno más en la casa y hacía las mismas cosas que nosotros; suponemos que cosas que no había hecho en su vida y que seguramente, nunca volvería a hacer. Fue al cine, al Mc’ Donals ( a él le gustaba el Mc’Pollo), al circo, a espectáculos de coches… y lo que también hizo fue ir a la nieve. El no sabía lo que era la nieve, (bueno, como nosotros los valencianos de ciudad, tampoco la conocemos) pero por eso mismo, en cuanto hace frío, preparamos excursiones para que los niños se tiren bolas de nieve).

Así lo hicimos, pero como estaba Thierno este año vamos a hacer algo especial (pensamos) y en lugar de ir a pasar el día, fueron 4 días y a esquiar (forfait, equipos, ropa…) todo preparado para hacer algo extraordinario; y tan extraordinario fue que después de las primeras horas, Thierno dijo que no podía más, que tenía mucho frío y que quería ir a su casa (su casa para él era la casa de Miren y Fer) y el pobre se pasó todos los días que duró su hazaña, en la cafetería de la estación. No pensamos que iban a ser tan dificultosos para él estos días.




FALLAS


Después de esta experiencia de la nieve, empezamos a pensar que las cosas con él las teníamos que hacer de otra manera; y así lo hicimos cuando llegaron las fallas.




Nuestros hijos son falleros y esa semana del 15 al 19 de Marzo es la de estar todo el día en la calle jugando, tirando petardos y cuando toca, vestido de fallero a por los premios o a la ofrenda; pero esta vez, nos lo planteamos de otra forma: los nuestros seguirán haciendo lo mismo y Thierno se quedará en casa con la yaya porque no puede seguir su marcha.

Así lo hizo el primer día y cuando fue un ratito por la tarde y vio como se disfrutaba en la calle jugando al futbol, tirando petardos, haciendo gymkanas. Él dijo que quería ir, que por favor le dieran su sillita por si se cansaba, pero que quería ir.

A partir de ese momento fue un fallero más, con traje de valenciano y todo y estaba guapísimo.

Estuvimos hablando con los niños más mayorcitos, para que en la ofrenda se encargaran de él y nosotros mismos pensábamos llevarlo en brazos, porque no podía andar y empezó como todos, caminado y terminó…. como todos caminando. Me sigo emocionando cuando lo pienso; no podía andar del colegio a casa (7 minutos), lo tenía que hacer a caballito de Alejandro, por ue se ahogaba y la ofrenda de flores a la virgen de los Desamparados (2 horas), la hizo andando él sólo, de la mano de alguno que se acercaba, porque todos iban y venían a preguntarle como estaba, pero solo de la mano, él andaba, y andaba y andaba y nosotros además de andar, llorábamos.




Dimos por hecho que después de esta muestra de ¿….? Todo lo referente a su operación saldría bien.




VERANO


Se acercaba el verano, los niños del colegio preparaban el fin de curso y la despedida de Thierno, porque aunque no sabíamos todavía cuando lo operaban, dábamos por hecho que en Septiembre ya no estaría en Valencia.




Los compañeros le hicieron una fiesta de despedida y su mamá y su tía llevaron al colegio almuercito para todos; queríamos que fuera una gran fiesta, los compañeros le hicieron regalos y las seños y las monjitas también.




El día de la operación, que Thierno estaba en Madrid; la oración de la mañana en el colegio fue por él y luego las profesoras nos contaron cómo eran las caritas de los niños que rezaban para que la operación de su amigo saliera bien. No era la misma la oración de todos los días de la hermana Inmaculada, este día nos estaba diciendo que todos nos teníamos que acordar de él y pedirle a la Virgen y a Jesús, que los médicos pudieran hacer bien su trabajo. Era la oración de los niños de Infantil, pero lo que nos sorprendió es que cuando llegó mi hijo mayor a casa, nos dijo que en su piso también habían pedido por la salud de Thierno y que a alguna compañera se le pusieron los ojos vidriosos.




LA OPERACIÓN


Por fin nos avisaron del día: 22 de Junio, pero… … se operará en Madrid. Se nos cayó el alma a los pies.




La organización le dijo a mi hermana, que ahora ya no era su responsabilidad, que ella había hecho su trabajo y que pasaba a manos de los voluntarios de visitas hospitalarias en Madrid.¡! No lo podíamos entender ¡!

El compromiso con la organización era ser una familia de acogida para que el enfermo no se sintiera sólo en esos días tan duros y luego contacto cero cuando regrese a su país.




Y ahora nos decían que 350 Km., eran los que nos separaban de estar con él la semana de la UVI y la otra de sala en el Hospital Ramón y Cajal. No lo íbamos a consentir, así como tampoco lo de no tener contacto con el nunca más. Madrid, Hospital Ramón y Cajal, Dra. Lamas, operación realizada con éxito, alta hospitalaria y empieza la cuenta atrás.







LA VUELTA DE THIERNO A SENEGAL


El 28 de Julio Thierno le daba la mano a otra colaboradora de la ONG y se subía en otro avión para regresar a sus orígenes y a su vida, por que lo que había vivido en Valencia, seguramente el lo recordara como un sueño; lo vivido en Madrid, como una pesadilla y ahora se encontraría con su realidad, en su casa, con su familia y curado. Y eso era lo importante ¿no?




Como las reglas están hechas para saltárselas, así lo hicimos: le pusimos en su mochila un móvil al que poder llamarle cuando estuviera en Kaolack y todos los datos que pudimos sobre nosotros en el álbum de fotos que se llevó de su estancia en Valencia. Nos quedaba la esperanza de que teniendo nuestras fotos, nuestros nombres y nuestros teléfonos, si ellos querían, podrían mantener el contacto. ¡Ya no podíamos hacer más!

Mantener el contacto era difícil, porque nadie en su casa hablaba castellano y si nos cogían el teléfono no entendían nada y aunque Thierno se fue hablando español perfectísimamente, lo iba perdiendo.

Algunas veces, incluso nos colgaban el móvil, en lugar de contestar y eso empezó a mosquearnos. ¡Que rara es la gente! ¡Y no nos cogen la llamada! ¿No querrán saber de nosotros?, ¿estarán hasta el moño de que el niño les cuente de nosotros y no querrán ni cogernos el teléfono? Todo era imaginar y desilusionarse.




TENEMOS QUE VOLVER A VER A THIERNO


Los dichos son ciertos y si Mahoma no va a la montaña, que la montaña vaya a Mahoma y empezamos a estudiar la posibilidad de ir a verlo, pero claro, ¿dónde vamos? Los únicos datos que teníamos eran el teléfono y algo que pensábamos que era la dirección de la vivienda de la familia y que mi hermana fotocopió del pasaporte del niño, a escondidas, antes de que se fuera.

Con las modernidades de hoy en día, seguíamos sin imaginar como llegar a Kaolack; con GOGGLE MAPS, nos habíamos situado en casa del niño, pero no nos creíamos que fuera allí, parecía un poblado chabolista a las afueras de una ciudad pobre y en cualquier caso ¿cómo llegábamos hasta allí si el avión nos dejaba en Dakar y nos separaban de Kaolack 180 Km? Y no sabíamos hablar Wolof, pero tampoco francés.

Todo era imaginar posibilidades y cada cual nos parecía más complicada, porque ¿cómo aparecíamos 6 personas en casa de Thierno? No lo podríamos hacer.




Y EN ESTO APARECIÓ DEMBA


Seguíamos con el runrun de Senegal, pero sin encontrar un camino que nos pareciera factible y en esas estábamos cuando en Internet (bendito invento en este caso) encontramos la redacción que hizo el hijo de Jose María de su viaje a Senegal y allí encontramos el nombre que ha sido nuestra salvación, DEMBA.

Como se suele decir, de perdidos al río. No teníamos nada que perder, ¿preguntar es ofender? No, pues entonces hay que preguntar. Una vez leída la redacción y con ese nombre, Demba, como referencia, empezamos a picar y picar en todas las direcciones de Internet en las que pensábamos que podíamos encontrar datos de cómo organizar nuestro viaje.

En los foros cada uno contaba su experiencia; en general todos decían que Senegal era la mejor puerta para entrar en el África negra, que es un país sosegado, de gente bondadosa y hospitalaria, que entras como blanco y sales como tubaB, que te cambia la vida…. El problema nuestro era otro, la vida ya nos había cambiado y ahora lo que nos pasaba era que buscábamos algo concreto y no lo sabíamos encontrar.

De los viajes con Demba la mayoría de la gente hablaba bien; lo fantástico que les había resultado, lo atento que era él, los hoteles buenos a los que los llevaban, las comidas europeas que les ofrecían, se podía entender que era un buen guía. Es cierto que también encontramos gente que hablaba de otros guías diciendo sus maravillas y de nuestro Demba decía que era un…. en fin, cada uno su opinión, su punto de vista y sobre todo su individualidad y su inconformismo.

No nos atrevíamos a organizar un viaje tal y como lo habíamos pensado cuando se fue Thierno, pero queríamos hacer algo. Sabíamos lo complicado que podía ser volver a ver a nuestro negrito y como no nos conformábamos con saber de él con su “SI, NO, VALE” a través del teléfono, le echamos morro al asunto y como el no, ya lo teníamos, preguntamos por si llegaba el sí.

En algún foro, estaban el teléfono y el correo electrónico de Demba y llegado el día le conté la historia de nuestra relación con su país a través de Thierno.

Su contestación, en no más de 3-4 días fue tal, que nos hizo llorar a todos los que les reenvié su correo y nos abrió la posibilidad de poder contactar con nuestro pequeño.




En pocas palabras nos dijo, que si nosotros nos habíamos ocupado de Thierno y habíamos conseguido que regresara sano a su casa, el iba a hacer todo lo que estuviera en sus manos, para que el niño no perdiera el idioma y así pudiera mantener el contacto con nosotros.

Por fin, después de casi de 1 año, veíamos una luz “negra” al final de un túnel. No os podéis imaginar cómo acogimos el correo en que Demba nos decía que como él, en su trabajo como guía, recorría el país entero, y Kaolack, estaba en el centro, cada vez que pasara por allí, se interesaría por Thierno.




RETOMANDO EL CONTACTO CON THIERNO


Nos pareció fantástico; ahora ya sabíamos un poco de la filosofía de sus viajes, por que en los diferentes correos que mantuvimos, se dejaba ver su personalidad y su carácter. Seguíamos mensajeándonos con él y hablando al móvil de Thierno, para escuchar sus, SI, NO, VALE de siempre.




Un día abrimos el correo y había uno de alguien que no conocíamos de nada y en el campo asunto estaba la palabra SENEGAL. No, no era una equivocación, si alguien nos cuenta algo de Senegal, no debe ser un error; este correo se abre, no se tira a la basura.

Al abrirlo pudimos leer que eran un catalán, que había viajado por Senegal con Demba y que él le había dado nuestro correo para que nos adjuntaran lo que venía en el clip.

Y ¿que era lo que venía en el clip?, pues ni más ni menos, que las fotos que se había hecho con Thierno y con Demba, cuando pasaron por Kaolack.

No nos lo podíamos creer, Demba nos había dicho que se interesaría cuando pasara por allí, y eso se había traducido en que, cuando alguien hacia parada en este pueblo, después de dejarlo instalado en el RELAIS, en lugar de descansar de todas las horas de carretera que lleva a sus espaldas, se iba a casa de Thierno a pregunta como estaba de su operación, como le iba el cole…. Y como el que es bueno se rodea de gente buena, en muchas ocasiones no iba él sólo, sino que eran los propios turistas los que le acompañaban y cuando regresaban a España, se ponían en contacto con nosotros para hacernos llegar sus impresiones, sobre lo que a nosotros verdaderamente nos importaba en ese momento, cómo estaba Thierno.





Esta circunstancia se dio por lo menos 3 veces, catalanes, vascos y, al final, valencianos como nosotros y eso, nos abrió una nueva puerta hacia Senegal.

Nos faltó tiempo para quedar con ellos y cual no sería nuestra sorpresa cuando Amparo y Benja nos enseñaron el álbum de fotos de su viaje a Senegal, y como una parte más de su viaje, habían integrado su visita a la familia de Thierno; nos contaron las circunstancias que nosotros habíamos vivido con el niño, casi en primera persona, Demba les había transmitido ese sentimiento que tenemos hacia él.

Nos contaron lo difícil que es vivir allí, que aquello es un mundo completamente distinto al nuestro, que allí hay mucha gente que no vive, sino que sobrevive y nos explicaron como Demba aprovechaba su posición como guía turístico, para adentrarte en la realidad de su país con la sana intención de que seamos nosotros los que transmitamos el mensaje de que la vida en otros países, no es como en África, pero que ningún árbol, de ningún campo, de ningún país, da billetes en lugar de frutos y que en todos lados hay que regarlos, abonarlos y cuidarlos para poder obtener algún beneficio.




EL VIAJE A SENEGAL


No sé cuantos meses tardamos en llegar al aeropuerto de Dakar, pero desde el primer correo que recibimos de Demba, estuvimos preparando ese viaje, como el viaje de nuestra vida. Sabíamos que este viaje lo estaban organizando desde Senegal con un cariño especial hacia nosotros (sin conocernos de nada), sabíamos que nos poníamos en buenas manos (aunque no hasta que punto eran buenas las manos) y sabíamos que por fin volveríamos a ver a nuestro “negrito”. Todo estaba en marcha y nada podía salir mal ¿o si?




Ya teníamos nuestro viaje en marcha; todos sabían lo que el viaje iba a suponer: eran los Reyes adelantados, que nadie esperara nada el 5 de enero, que este año en vez de venir Melchor y Gaspar, nos vamos nosotros a ver a

Baltasar un mes antes de la fecha.




EL DÍA D


Si estáis leyendo bien, nuestro viaje empezaba el 4 de Diciembre de 2010. Después de año y medio deseando ver a Thierno, la fecha de la salida se convierte en el día “D”, D, de desesperación, desastre, desilusión, …





Con los 365 días que tiene un año, se ponen en huelga los controladores aéreos, el mismo día que nosotros tomábamos un avión de Air Marroc para que nos llevara a Dakar.

Increible, pero cierto. 6 personas, en un coche de alquiler de 7 plazas, en el que no cabía ni un alfiler, salen de Valencia hacia el aeropuerto de Barajas, con la huelga encubierta de los controladores aéreos y durante todo el trayecto en la radio no se escucha otra cosa que el retraso y la cancelación de los vuelos previstos. Las cosas pueden salir bien, mal, peor y como nos estaban saliendo a nosotros.

Lo que debía ser el nerviosismo propio de un viaje, para los que se van, que no saben lo que van a encontrar, y para los que se quedan, que desearían estar en la piel del otro, se convirtió en algo extraordinario.

A los que estábamos allí, nadie, nos decía que debíamos hacer; en las pantallas, cada vez habían más vuelos cancelados y el nuestro era uno de ellos, pero no habían representantes de la compañía y dejaban a tu entendimiento cualquier decisión.

Los que estaban en casa, fueron nuestros informadores particulares, y familiares y amigos en número exagerado, nos llamaban para comunicarnos todo lo que decían en la tele y radio, hasta que alguien nos dijo “HAN CERRADO EL ESPACIO AÉREO” y eso se traduce en que ningún avión puede despegar.

Y en nuestro caso concreto se traducía en: ¿Devolvemos el coche o nos volvemos a casa?, ¿Demba sabrá que en España están de huelga o llegará al aeropuerto a las 4 de la madrugada y se encontrara la sorpresa? Y sobre todo

¿Cómo se le explica a Thierno que no vamos a ir, que no le podremos dar los regalos de sus compañeros del colegio y de la seño Pura? Al final iba a tener razón él cuando decía, seguro que al final no vienen.

Antes de tirar la toalla y por el derecho al pataleo, que era lo único que nos quedaba, nos acercamos a un mostrador con cartel de la compañía que nos había vendido los billetes y ante nuestras preguntas, nos contestaron:

“Nos han dicho que a las 21 h, nos darán salida para el vuelo Madrid- Casablanca-Dakar; el que esté aquí se irá, por que no podemos mandar a los que han perdido el de esta mañana, ya que la mayoría están en sus casa”.Y eso traducido a un idioma que todos entendemos era: Tonto el último. Y nosotros no íbamos a ser los últimos, si ya estábamos allí, seríamos los primeros.

Se mezclaban las risas con las lágrimas, y al fin y con sólo 2 horas de retraso respecto al horario previsto, llegábamos a Dakar, donde Demba nos esperaba con Paco para después de llevarnos a desayunar, iniciar nuestra particular aventura africana.

Nuestro viaje a Senegal fue fantástico, no puedo decir que todo salió como lo habíamos planeado, porque no planeamos nada, lo dejamos todo en manos de Demba, nosotros sólo imaginábamos nuestro encuentro con Thierno y su familia.




YA ESTAMOS EN SENEGAL


Este viaje a Senegal, no ha sido de turismo. Nosotros no podemos contar ninguna de las cosas que oímos a cualquiera que ha visitado el país, no sabemos como eran las casas de la Isla de Gore, ni las calles de Dakar, ni el País Bassari, ni siquiera el mercado de Kaolack; nosotros sabemos que la calle de la casa de Thierno está sin asfaltar, que lo asfaltado es la carretera, que la casa está sin acabar de construir, que el alumbrado público no existe, que los colegios aceptan todo aquello que les podamos hacer llegar, que el plástico alfombra las calles cercanas a los colegios, que los niños son agradecidos hasta lo indecible igual que los adultos, que la palabra envidia, no existe en el vocabulario wolof, y ojalá nuestra influencia no la convierta en una palabra común en su lenguaje, que la palabra HOSPITALIDAD, no sólo se escribe con mayúsculas, sino además en letras gigantes.




La familia de Thierno, nos recibió de una manera excepcional, estaban todas las hermanas de la madre con sus hijas, los hermanos de Thierno, sus abuelos, su tío, las vecinas, vestidos todos con sus mejores galas y obsequiándonos con lo que seguro no forma parte de su dieta habitual, Fantas y Coca-Colas. Nos regalaron ropas, para nostras, para la Yaya española de Thierno y como no, un obsequio especial para el cabeza masculino de familia, allí nadie piensa que una mujer puede hacer lo que es labor del hombre para ellos.




Era una familia pobre, que vivía en una barrio pobre, en una casa a medio hacer, pero comían cada día, llevaban a los hijos al colegio y eran felices.







LA VUELTA A LA REALIDAD


En la reunión de Junio en Madrid, escuchábamos como los miembros de la organización aconsejaban a los amigos que los acompañaban, que el primer contacto con África debe ser de turismo, algo complétamente lúdico, que hay que llegar con la mente abierta a todo y dejarse atrapar por las gentes y el ambiente, después llegará la colaboración, el voluntariado…También decían que después pasarán hasta 4 meses y dejarás de hacer un sin fin de cosas, porque te has dado cuenta que sin ellas, todo sigue igual, que no son necesarias y pasarán otros 2 meses hasta que esa sensación se vaya diluyendo y al final se vuelve a la realidad de lo cotidiano, a nuestra vida de cada día.

Pero a nosotros, no nos pasa eso. Es cierto que no seguimos el orden que se comentaba. Lo lúdico de nuestro viaje fue lo que pudimos cambiar la vida de nuestro Thierno con los regalos que le llevamos para él y la familia; las mentes, no las llevábamos abiertas a lo que íbamos a encontrar, estábamos absolutamente condicionados por la realidad que había hecho que Thierno cambiara su enfermedad, que le llevaba a una muerte segura en un país con escasos recursos sanitarios, a la sanidad del llamado primer mundo y a toda su burocracia y de vuelta a su casa, sin la enfermedad, pero también dejando atrás todo aquello que había sido su vida en los 9 meses que estuvo con nosotros. Ya han pasado 4 meses después del viaje y es absolutamente real que ese tiempo, todo lo haces muy condicionado a lo que podría hacerse allí, y es cierto que la sensación de “malestar general” se va difuminando.

Cada uno vivimos las circunstancias que nos tocan y así debe ser; nosotros vivimos en Valencia, en un 9º (con ascensor, por supuesto), con la nevera llena de bebidas frías y la despensa con dulces para la merienda, y si Thierno viviera con nosotros, lo haría, en esta casa de las alturas y tomaría coca-cola fresquita y merendaría galletas de chocolate, pero él está en Kaolack y vive feliz con su familia, con agua a temperatura ambiente para beber y arroz del medio día para merendar y lo que ahora podemos hacer es intentar que lo básico no le falte; que pueda comer todos los días, que tenga una educación que le permita poderse ganar la vida (ojalá como guía turístico) y si eso podemos hacerlo, está claro que se lo debemos a Demba.




Y EL FUTURO…


Demba sigue haciendo paradas en Kaolack cuando pasa por la zona, y ahora, hasta nos llama desde su móvil al nuestro (una pasta) para decirnos como ve al niño, como está la familia, y que ya les ha comprado otro lote de productos básicos, como le encargamos el último día del viaje.

Hasta Diciembre del 2010, nuestra unión con Senegal, era sólo una y tenía un nombre propio: Thierno. A partir de esa fecha los nombres que relacionamos con Senegal, ya son 2, Thierno y Demba. Al pequeño sabemos cómo ayudarle y la forma de que les lleguen las ayudas es por medio de Demba, y el mayor nos dejó muy claro que ayudarlo a él es hacer cosas por su país; y en ello estamos. Nosotros no tenemos capacidad de hacer nada por Senegal, pero para eso nos haremos socios de Yakaar. Os hemos conocido y nos habéis gustado. En un correo que me mando Jose Mª, con el boletín correspondiente, me dijo, que nosotros no necesitábamos ser socios de ninguna ONG, que teníamos nuestra propia ONG que se llamaba Thierno y que qué otra cosa había mejor. Ahora, sabemos que hay más cosas, y que tenemos ganas de volver a Senegal y esta vez lo haremos de turismo, y pasaremos por Kaolack y veremos a nuestro negrito y si tiene edad le compraremos una moto para que empiece a ganarse la vida, y continuaremos viaje a las zonas en las que vosotros estéis trabajando y si sabemos, nos pondremos a poner ladrillos o a explicarles que los plásticos es mejor que los almacenen y no que los tiren al suelo; en fin, que tenemos mucho por hacer y sólo un mes de vacaciones al año, así que manos a la obra.






Muchas gracias por existir.





Laura y demás familia española de Thierno



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miércoles, 19 de octubre de 2011

He vuelto y ya tengo ganas de volver

Gracias a todos, pues he vuelto y ya tengo ganas de volver




A muchos de los que ya habéis viajado y parado por esos lares no os extrañará en absoluto que diga que me he sentido como en casa, y a los que todavía no habéis podido, pues que deciros, que como en casa no se está en ningún lado, así que ya sabéis, un tiempecito por allí es algo más que magnífico.


Y efectivamente, mi estancia en Senegal, mirada con detenimiento y tranquilidad ha sido mucho más de lo que yo podía esperar. Sé que en el boletín de agosto os conté en resumido como iban los proyectos por el País Bassari y que Carmen en el de septiembre os dio algunos detalles más, pero lo que uno siente y experimenta merece algunas líneas para ser expresado.




Mi viaje duró un mes, estando tres semanas en el País Bassari y unos tres días en Ile de Carabane, el resto de jornadas se las dejamos al transporte, pues como bien sabéis es una fuente de aprendizaje única, y por eso quise disfrutar de viajar en todo tipo de transporte. Hubo muchos desplazamientos, los 7 plazas con sus apretados y pegajosos asientos, el bus Dakar – Kedougou, que tardó nada más que catorce horas pero haciéndome un intensivo en música senegalesa, no paró de sonar en toda la noche, las tres horas de espera haciendo autostop para llegar a Kedougou, las caminatas por los senderos rojos siempre atentos ante la llegada de algún vehículo de cuatro, tres o dos ruedas que nos pudiera transportar… Pero la verdad algunos se te quedan incrustados en la retina, cómo el camino anaranjado por el reflejo del sol naciente que surqué a bordo de una motocicleta, con las aguas estancadas de las recientes lluvias y la naturaleza por testigo, o el viaje en la piragua que se adentra en las aguas del río Casamance para llegar a un lugar paradisiaco, Ile de Carabane. Los manglares, las aves, el sonido del motor, y las miradas cruzadas entre los individuos nacidos sobre la misma arena, hacen que el viaje sea irrepetible.




Los pueblos, o dicho mejor las gentes de los pueblos en los que pase mi estancia tienen ya un lugar muy merecido en mi subconsciente, pues con un toque mágico consiguen que te sientas como en casa, y eso tus entrañas y tus neuronas no lo olvidan. Son una descarga de buena energía que te engancha sanamente.


En Bandafassi, mi día era un no parar pero con ritmo africano, las mañanas las dedicaba a las gestiones, conocer a los cargos importantes del pueblo, conversar con ellos, con la población de sus necesidades o anhelaciones, preparar las clases, ir a Kedougou, subir a Dindifelo, ir a ver al carpintero, realizar alguna marcha por los altiplanos de la zona, trabajar con las mujeres sobre las cuentas de la huerta, o lavar mi ropa a mano, por cierto tardaba más de dos horas, una patosa al lado de la elegancia con la que estrujaban la colada mis amigas africanas. Entre las 2 y las 3 empezábamos las clases de español, siempre con un buen té y a la sombra del árbol. Después, a trabajar un par de horitas a la huerta, azada en mano y espalda quebrada. Antes de que anocheciera volvía a Indhar, las mujeres siempre se preocupaban para que no volviera cuando ya había caído la noche. Y allí a la luz de la luna me esperaban los alumnos del curso nocturno, o si estaban muy cansados siempre podía intercambiar lindas y agradables melodías lingüísticas con los aventureros de alma y espíritu que pernoctaban en el campamento.




En cambio en Ile de Carabane, fue algo diferente, la tranquilidad y el sosiego africano me invadieron realmente y disfrute de tres días maravillosos de la mano de Jean – Cristophe, a quién quiero agradecer desde aquí su inconmensurable amabilidad y gentileza. A cargo de él pude disfrutar de hermosas puestas de sol, sendas entre cangrejos, conversaciones artísticas y no tan artísticas, platos extremadamente exquisitos a cargo de su hermana Odile, de cervezas y sonidos de tambores…un sinfín de sensaciones innumerables que guardo en mis adentros hasta que pueda volver a revivirlas.


Cómo veis el lenguaje muchas veces se queda escueto para transmitir tantas sensaciones juntas.




No me gustaría acabar estos párrafos, sin decir que gracias a Ambrossio, Demba, y José María, pendientes en todo momento de cómo me encontraba, esto no hubiera sido posible, y que sin Paco la práctica de mis bailes senegaleses no hubiera sido la misma. Mis agradecimientos más sinceros a Assanatou, Marem, Aminata y Binta, cuatro mujeres espléndidas de Bandafassi (entre muchas otras), a toda la familia y amigos de Jean –Cristophe que me acogieron en el seno de la isla como si fuera originaria de allí, a Carmen y Miguel, por hacerme participe de ese momento tan maravilloso como fue su boda, a Ambrosio y su familia, y Demba, que me cuidaron día a día desde la distancia y la cercanía con cariño e ilusión.


Gracias a todos pues me he vuelto y ya tengo ganas de volver




EL TIEMPO SIEMPRE NOS ENGAÑA (pensamientos)


Cuando uno se propone venir a convivir con las gentes originarias de estas tierras bañadas en el rojo cobrizo que les caracteriza piensa que una treinta de amaneceres darán de sí como la goma elástica con la que juega toda niña. Pero el tiempo o nuestras emociones nos engañan hábilmente como por azar, pues el tiempo siempre parece más corto y tus vivencias incompletas, volviendo a tu vida cotidiana con la emoción de que todavía no es el momento de regresar.


Y así es, no es el momento de regresar en tu corazón, pero sí en el exterior. Conservas las emociones, los recuerdos, las sonrisas, y la vida llena de sabiduría que has visto a través de sus ojos.


El futuro, el avenir, nos espera para volver a compartir en estos lugares incesables emociones. Esperamos que la próxima vez el tiempo o nuestros sentimientos sean benévolos con nosotros, aunque me supongo que será difícil.


“On est ensemble”. Estamos juntos en esto…..En eso reside la vida, la cooperación y todo lo que gira alrededor nuestro.


Laura Blanco

jueves, 6 de octubre de 2011

DESCUBRIENDO SENEGAL

UN NUEVO MUNDO




Me lo habían advertido. Iba avisado por la gente que había estado allí. Me preocupaba que me pudiera suceder. Las palabras, “África te va a hechizar”, finalmente han cobrado sentido y se han cumplido.
El hechizo tubo de todas maneras un inicio difícil. Un largo viaje (aunque cada vez se me hacen más cortos) debido a una escala en Portugal, la ya habitual entrada al país con multitud de viajeros haciendo cola, preguntas obligadas de la policía de aduana, un gentío de senegaleses queriéndote ayudar y el remate final del calor. Un calor que no me abandonaría el resto del viaje y que por muy preparado que vayas siempre te va fustigando. Y sin tiempo para asimilar la idea que me adentraba en un nuevo mundo y que debía prepararme para iniciar mi aventura en África, la llamada de Demba me puso la cabeza en su sitio. No se puede pedir un mejor primer contacto con el país, aunque fuera breve. Ya habría tiempo para hablar por la mañana. Así que a las 4 de la madrugada más o menos, llegaba al hotel. Y sin ganas ni necesidad de remover mucho la maleta me metía en la cama con dos infatigables compañeros de viaje. El calor, que me hacía sudar como nunca y el bullicio de sensaciones e ideas que golpeaban mi mente.


Por la mañana, el paseo en taxi por Dakar me enseña una ciudad no muy bonita y bastante dejada. Es evidente que es la capital y que es enorme, pero el primer vistazo no me convence mucho. Pero esa mañana me trajo la primera alegría de mi estancia en Senegal, una alegría que todavía me dura y de la que me siento muy orgulloso. Conozco al grupo al cual me iba a unir en mi primera fase del viaje. Son Ainhoa, Bea, Dani y Gustavo. Desayuno con ellos, ultimamos detalles y emprendemos la marcha. Pero faltaba la guinda al pastel. La pena inicial de que Demba no nos iba a acompañar es sustituida por la aparición de nuestro guía local. Boubacar Diagne, apodado por nosotros como el lehendakari y al que se puede definir como: todo un personaje.

Entramos en la camioneta, conducida por “Paco”, un chico bastante calladito y prudente en la carretera, e iniciamos la aventura.

Colores, ese milagro de la naturaleza.

Primera parada: El Lago Rosa. Un buen inicio sin duda, lo único que conocía del Senegal por el famoso Rally. Y no me defraudó. Aunque lamentablemente el lago no ofrecía su distinguido color debido a la época del año. El rosa es sustituido por un cobre rojizo, que aunque no es feo no es el propio del lugar. Lo que más impresiona son las montañas de sal que extraen del agua y saber que trabajan de sol a sol. El paseo por la orilla es amenizada por los simpáticos vendedores ambulantes, algo muy característico del país y la que acabas y debes acostumbrarte. El “tranquilo” paseo a pie es sustituido por el todo terreno, que nos permite recorrer las tan famosas playas de Dakar. Vemos el mar, tocamos la arena, nos topamos con las primeras aldeas senegalesas y acabamos la visita con una comida con vistas al lago. Un delicioso pescado con arroz amenizado con música y saboreado con agua embotellada Kirene, otro compañero que se nos unía y no nos dejaría hasta el último día y que alejaba de los posibles terremotos en la barriga.

El viaje sigue hasta Kaolack, con la rutina de furgoneta y carretera, algo que se hacía pesado pero que llegué a considerar como un lujo. Y es en estos momentos donde empiezo a conocer y disfrutar de los colores de África. Y por ahora son el verde de sus bosques, el rojo de su tierra y el azul del mar. Una combinación preciosa y a la que llegas a adorar.

Los niños son el futuro

Aunque parezca una frase obvia y simple, que lo es, es también una evidencia irrefutable. Los niños en mi opinión son en todo el planeta y especialmente en los países del tercer mundo, la clave para conseguir un cambio. Un cambio de mentalidad, de costumbres, de actitudes, una fuerza para situar al continente en el lugar en el que se merece. Pero todo esto ellos por ahora no lo saben ni son conscientes, simplemente son niños. Y como tal, se dedican a rodear al turista blanco y pedir regalos y caramelos, a dejarse fotografiar en la mayoría de casos y sobre todo a reírse y contagiar esa sonrisa tan maravillosa que tienen. Así que pasamos el rato rodeados de niños y jóvenes , intentado repartir bolígrafos y admirando el bosque de baobabs, el árbol del Senegal. Grande y fuerte, un reflejo quizás del senegalés adulto.

El viaje sigue por Tambacounda , cruzando el parque natural de Niokolo Koba y topándonos con facoceros y monos. El mono es conocido pero quizás el facocero seria mejor llamarlo pumba, en honor la película “El Rey León”. Aunque el guía nos comenta que hay otras fieras, tales como leones, tenemos la “desgracia” de no toparnos con uno. El parque es denso y bonito y nos permite llegar a Mako y al ecocampamento de Badian, construido por Campamentos Solidarios (http://www.campamentos-solidarios.org)
Allí disfrutamos de las vistas que nos ofrecía el río Gambia y observamos lo que parecían ser hipopótamos. El problema fue que eran algo tímidos y el tiempo muy caluroso para que salieran del agua. Aún así, por la noche y de buena mañana se oían sus bramidos como si estuvieran al lado de la choza. Estuvimos muy a gusto, disfrutando de la comida y las partidas a cartas que la pareja vitoriana nos enseñó, un buen recurso en Senegal para matar esas largas esperas a las que excusan con un entrañable “nanka nanka” Aquí ya teníamos a nuestro chófer oficial, Hasan, con el que pasamos unos buenos ratos y nos reímos mucho, aún sin saber el hablar castellano ni nosotros dominar el francés.

País Bassari

He hablado con un par de personas que han estado en Senegal y por un motivo u otro no han podido visitar el país Bassari. Error garrafal porque es imprescindible. Hay que conocer a su gente y tradiciones, deleitarse con los paisajes, perderse en sus mercados, saborear en general una cultura única y especial. Destaca su capital, Kedougou, con el mercado de especies y telas. Y adentrándote por la región se encuentra el poblado de Bandafassi, una clara muestra de todo lo descrito antes. Y llegado a este punto, mi viaje turístico se convierte por un tiempo en una misión de voluntariado por la zona colaborando a través de Otravidaesposible, (www.otravidaesposible.org) la ONGD a la cual pertenezco.
La colaboración consiste en una evaluación de los proyectos que Yakaar África tiene por el país Bassari y prestar ayuda a las necesidades que fueran surgiendo tanto en Bandafassi como Dindefelo. Una labor que me permite entrar en contacto directo con la gente de la aldea, entrar en sus casas y disfrutar de su amabilidad y simpatía.

Una de las visitas obligadas por la zona es a la cascada de Dindifelo, un espectáculo de la naturaleza increíble. Una ruta selvática por riachuelos, termiteros y árboles centenarios que culmina en una pequeña pero preciosa cascada, con su idílico estanque a juego, el cual nos permite darnos un merecido chapuzón.
Otra excursión obligada e irrepetible es la subida al monte Iwol, una empinada cuesta que nos hace sudar y dar lo máximo, un esfuerzo que se ve recompensado con unas vistas alucinantes y una vuelta por un encantador poblado Bedick.

Casamance, tan diferente y único.

La ruta sigue hacia el sur, adentrándose en la región de Casamance, un paraíso tropical dentro del Senegal. Las melenas rastafaris, los encantadores pueblos costeros, un paisaje de palmeras y mangos, los tradicionales cayucos y la riquísima comida marinera. Ciudades como Ziguinchor, Cap Skirring, Cabrousse, Carabane, Itu. Visitas como la del shaman o la aldea de Bafican, cuyos habitantes nos colmaron de atenciones y nos regalaron un divertido rato entre bailes y cantos. Travesias increíbles en barca, playas paradisíacas, los curiosos fetiches, poder conocer al rey de la región y la inolvidable experiencia de ver una tortuga marina ir a poner sus huevos, algo mágico roto por unos desagradables individuos que no tuvieron clemencia del indefenso animal. Este es el peor recuerdo del viaje, algo que nos quebró la moral y disipó toda la alegría anterior.

Sin estar repuestos de la trágica experiencia, volvemos al norte para disfrutar del festival de los iniciados, una peculiar fiesta en honor a los que han estado o van a adentrase al bosque misterioso. Conocemos con detalle la clásica construcción de Casamance, cruzamos Gambia y su río en ferry, visitamos Kaolack y nos embarcamos en una piragua para llegar al delta de Saloum en medio de una brutal tormenta. La tranquilidad del poblado de Mar y el buen rato que pasamos nos devuelve poco a poco la alegría perdida y nos permite encarar la vuelta a Dakar. Visitamos la famosa isla de las conchas y su peculiar cementerio, vivimos en primera fila al abrumador espectáculo de los pescadores volviendo al puerto y negociando en la lonja de Mbour y acabamos el día en Toubab Dialaw, un pueblecito costero de lo más peculiar.

El grupo se divide.

La expresión bien conocida de “todo lo bueno se acaba” tristemente se cumple y la pareja de Barcelona tiene que emprender el viaje de vuelta a casa. Un último día en Dakar marcado por la lluvia, que impide visitar la isla de Goree y nos recluye en el hotel un buen rato. Por la noche, una última cena juntos con la ya clásica partida de cartas hasta el momento de la inevitable despedida. Los que quedamos emprendemos al día siguiente una ruta hacia el norte con destino a la antigua capital senegales, St Louis, montados en el clásico 7 plazas senegales.
Lo habíamos visto y nos habíamos reído de el, pero ahora tocaba sufrirlo en las propias carnes. Una experiencia que hay que vivirla para contarla. Pero antes de llegar a la ciudad, nos espera el paraíso de la lengua de Barbarie, una larga extensión natural de tierra que separa el mar Atlántico del río Senegal , tomada por un ejército incontable de cangrejos y en la que disfrutamos de buena comida, partidas de petanca y ping pong, surfeo de aficionados y veladas nocturnas de tambor y té. Con algo de pena abandonamos la lengua para llegar a St. Louis, colorista y rica ciudad, de la que visitamos sobretodo su zona portuaria. Seguimos hacia el norte y el paisaje se va transformando otra vez más, abandonando el verde, que es sustituido por ya muy al norte por una fina capa de arena, señal inequívoca que habíamos llegado al desierto de Loumpoul, 18km2 de preciosas dunas. La estancia allí nos permite disfrutar de un divertido viaje en camello hacia la puesta de sol o una hilarante bajada en tabla por las dunas. Por la noche, cena con sopa en la jaima y un calor sofocante que casi no me deja dormir.

Mi viaje ya tocaba a su fin, pero antes de volver a casa, pudimos visitar la isla de Goree, famosa por su pasado como recinto para los esclavos con destino a América. Después de la sobrecogedora visita a la prisión, disfrutamos de las encantadoras calles con coloridas casas y las vistas únicas de la ciudad de Dakar. Ya a la noche, cena, cartas y despedida. Y una vuelta a la rutina que se hace muy dura después de casi tres semanas en un país inolvidable al que espero volver. El hechizo ha funcionado de maravilla y África ya ha conseguido cautivar mi corazón.

Marc Marin

miércoles, 3 de agosto de 2011

BODA DE CARMEN Y MIGUEL










27/07/2011: Emoción, alegría, expectación y amor mucho amor, así comenzó nuestra boda en Senegal. Ni en nuestros mejores sueños nuestra boda sería tan perfecta. Una mezcla de rituales Bedick y Peul nos unieron a Miguel y a mi para siempre.

Por la mañana Paco, como representante de la familia de Miguel fue a casa de mi familia a negociar la dote. Laura estaba entre los miembros de mi familia. Paco llevó cola y 5 litros de vino de palma y la tela blanca que cubriría a la novia durante la ceremonia. Una vez aceptado por la familia de la novia, se iniciaría por la tarde la ceremonia.
Mientras tanto, yo en el campamento estaba en la peluquería, en manos de Aissatou, experta en el arte de las trenzas preparándome como se merece la ocasión.
A media mañana, el cielo negro y encapotado presagiaban una lluvia que no tardó en llegar. Y vaya que si llegó. Miguel y yo empezamos a preocuparnos por la boda, pero el resto decía que no nos preocupáramos, que a la hora de la boda todo estaría despejado. Si bien es cierto que la voz de la experiencia es un grado (al final tuvieron razón) siempre te queda ese ‘porfa (dedicado a Cristophe) que no llueva’. Además, según la tradición nos dicen que si llueve será un matrimonio feliz y duradero porque el agua no trae más que cosas buenas. Paco y Miguel casi tenían decidido que el mejor traje de ceremonia sería un chubasquero.

La verdad es que toda la ceremonia era bastante secreta. Tanto Miguel como yo estábamos expectantes y nerviosos intentando conocer algo sobre lo que iba a ocurrir por la tarde, pero nada de nada. Sólo sabíamos que sería a las 5 de la tarde y que empezaría en casa de mi familia Peul, luego iría a casa de mi familia Bedick hasta llegar, por último, a junto de Miguel. Lo que nos iban dando a entender es que en estos rituales la participación del novio era realmente escasa. El hombre en esos rituales no tiene más remedio que esperar en casa a que llegue la novia, es su familia la que negocia y acompaña a la novia antes de que llegue el matrimonio.
Paco, el padrino de Miguel en esta boda, le acompañó durante todo el tiempo de espera.
Aunque bien es cierto que en la primera parte (peul) Miguel estuvo con Ambrosio en la casa de mi familia para negociar el precio por el que se me permitía salir de la habitación, lavarme para purificarme, y hacer el ritual del velo que tuve que poner y quitar tres veces (como que a la tercera va la vencida y decido que sí acepto casarme) teniendo que llorar demostrando que me apena alejarme de la familia aunque quiera casarme. Durante todo este proceso estuve en el interior de la casa sin poder salir.
Miguel me contó que la negociación fue realmente dura. Empezaron pidiendo treinta mil CFA pero Ambrosio, familia de Miguel, regateó hasta diez mil CFA por dejar que pudiera ir a casa de Miguel para casarme. Una vez se pagó, en el exterior de la casa se hizo una fiesta de despedida en la que se bailaba y se me daban consejos de matrimonio por parte de las personas mayores. Estuve recostada sobre las piernas de una de mis familiares mientras los demás bailaban y cantaban a mi alrededor de felicidad deseándome un feliz matrimonio.
Si fuera una boda de personas del pueblo se llevaría a cabo una procesión, acompañada de su madre y su tía, y cubierta con un velo blanco, con destino a la casa del novio. Como a nosotros nos hacían también una ceremonia Bedick, salimos todos en procesión con destino a la casa de mi otra familia, la Bedick.

Al llegar a junto de los Bedick, cerca de la casa de Miguel, él no podía acceder a ninguno de los rituales Bedick, así que tuvo que irse para su casa. A mi me sentaron en una cama, y repitieron el ritual de la purificación con mi familia, mientras en el exterior la gente participaba del banquete de boda. Yo lo celebré con mi familia. Durante esa ceremonia me vestí y me maquillé mientras Laura, que también pertenecía a mi familia, fue mi ayudante siempre pendiente de que todo saliera perfecto.

Por fin salí de la cabaña en dirección a la casa de Miguel, teniendo que pagar Ambrosio varias veces por permitírsele el paso hasta llegar al destino, al salir de mi casa, al salir fuera de la finca de la casa, al cruzar la carretera, al entrar en la finca de Miguel, …xaliss, xaliss.
Cuando por fin estaba en la puerta, Miguel me recibió, me cogió de los brazos y me acercó a la cama en la que, sentado con Paco, me hizo entrega de los regalos nupciales, unas figuras de madera y me quitó el velo de la cabeza. Mi familia depositó la dote en la casa de Miguel (cuencos de calabaza para cocinar para Miguel, palo para remover leche que bebe Miguel, abanico para cuidar a Miguel). Vamos, que va a vivir como un rey.
Luego se nos ofreció a beber agua purificadora y una comida elaborada por mi familia por la mañana a base de harina de mijo o maíz con salsa de cacahuetes y que también llevaba hojas de baobab. Tras comer un poquito la ceremonia estaba terminada, Por fin estábamos felizmente casados.

No faltó la sesión de fotos y video al terminar la ceremonia.
Terminada la sesión de fotos, cenamos casi sin darnos cuenta porque la emoción de la boda y las fotos y felicitaciones de todos los que nos rodeaban, su cariño, sus deseos de felicidad y lo contentos que Miguel y yo estábamos por hacer realidad uno de nuestros sueños en común hizo que casi no nos enteráramos de la cena. Menos mal que hay fotos que nos muestran ese momento.
Y luego a la fiesta y baile en el poblado Bedick. La fiesta fue increíble. Los Bedick habían traído una de sus máscaras rituales que utilizan durante los trabajos del campo, las fiestas de la comunidad, etc... Cantaban canciones que la gente joven no era capaz de traducir porque no entendían el idioma, si bien cantaban y bailan al son que marcaba la máscara. Decían que solo los ancianos conocen el significado de esas canciones. Se supone que será una versión antigua de la lengua Bedick. Ambrosio nos dijo que es muy difícil que permitan que se filmen o fotografíen, pero que para nuestra fiesta lo permitían por ser un acontecimiento tan especial. Fue una pena que todo esto ocurrió totalmente de noche, por lo que no pudimos grabarlo en video, solo con fotos y algún sonido de las máscaras que realmente impactaban.
A la persona que llevaba la máscara se le daba vino constantemente y se le notaba, a medida que pasaba el tiempo, como su voz y su aspecto iban perteneciendo a otro mundo. Parece ser que durante todo el día estuvo acompañando a los Bedick de la montaña durante el trabajo en el campo, para motivarlos, por la tarde se vino al poblado en el que estábamos para participar en la fiesta y seguiría así toda la noche. A las 2.00 no podíamos más y nos fuimos a la cama. A las 7 de la mañana, parece ser que vieron a la máscara Bedick al lado del campamento de Leontine subiendo en dirección a la montaña, me gustaría saber como llegó.
La noche de bodas no la contamos, si no os parece mal...

A la mañana siguiente última fase del ritual, y para mí la peor, puesto que consistió en matar a un pollo en la puerta de la casa donde dormimos para verle las vísceras y comprobar que futuro le deparaba a nuestro matrimonio. A mi esto de matar animales en vivo y directo lo llevo fatal, así que yo no salí de la cabaña y me encerré en el baño, cantando una canción para no oir el cacareo del pollo. Miguel si asistió al ritual desde el principio y cuando el pollo ya estaba muerto me llamó para que saliera porque la mujer tiene que entrar y salir 3 veces de la casa antes de que se interpreten las vísceras del animal. Muy a mi pesar lo hice casi sin mirar al suelo donde estaba el animal y volví al baño. Según cuenta miguel, las vísceras del animal tenían un color blanco, por lo que presagian un matrimonio feliz y venturoso. Esperemos que así sea….jeje.

Después fuimos a despedirnos de mis dos familias (Bedick y Peul). Fue un encuentro muy emotivo, en el que agradecimos la acogida y la celebración que nos brindaron. La familia Bedick nos dijo que, siguiendo la tradición, la abuela le pondrá el nombre a los nietos, por lo que si es niño tendrá que llamarse André y si niña Irene. Y que a partir de ahora pertenezco a la familia Itebi, con lo cual ahora soy Carmen Itebi. Y, por último de la familia Bedick de Miguel (Leontine). Para terminar, nos gustaría dar las gracias a todos los que hicieron posible que nuestro sueño se hiciera realidad. Cada uno de ellos aportó lo necesario para que todo saliera de maravilla, quitando tiempo de su trabajo e incluso de su vida para que sus amigos lograsen conseguir uno de sus sueños: CASARSE EN SENEGAL, por todo ello, muchísimas gracias a toda nuestra familia senegalesa: Demba, Ambrosio, Paco, Cristophe y a todo el resto del equipo. No tengo palabras para explicar todo lo que han hecho por nosotros y decirles que nuestro corazón está partido en dos, una parte con nuestra familia y amigos en España y otra parte con nuestra familia y amigos de Senegal. Muchísimas gracias a Laura, gran colaboradora de Yakaar África, tanto por todo el apoyo logístico aportado en la boda como por todo su gran trabajo, esfuerzo y dedicación a los proyectos de la Asociación. Muchísimas gracias a la familia bedick de Miguel (Leontine y familia) y a toda mi familia Peul y Bedick, por todo el cariño que nos dieron, recibiéndonos en su familia como uno más y muy en especial por todos los sabios consejos que nos dieron para tener un feliz y duradero matrimonio que, sin duda ya tiene una base muy fuerte y sólida: EL PROFUNDO AMOR QUE NOS TENEMOS.