DEMBA




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viernes, 28 de julio de 2017

YA FORMÁIS PARTE DE NOSOTROS


YA FORMÁIS PARTE DE NOSOTROSCuando nos propusieron participar en la misión sanitaria de Yakaar África todo eran dudas. Siempre había tenido en mente participar en un proyecto de cooperación sanitaria, pero no tenía claro si ahora era el momento. Fue al escuchar con qué entusiasmo relataban su experiencia los compañeros que habían viajado otros años, cuando me empezó a picar el gusanillo. El remate final fue mi reunión con Pepa Conejos, nuestra abanderada, que con ilusión y paciencia resolvió todas mis dudas. Ya estaba convencida.
 
De nuestra primera reunión de grupo me lleve una muy grata impresión. Me pareció un equipo equilibrado, con ganas de trabajar y buen humor. ¡Y nos acabábamos de conocer! Las semanas previas al viaje fueron intensas; preparar las cajas con medicación, organizar el equipaje…Sin darnos cuenta ya estábamos montados en el avión camino a Dakar.
 
Desde el primer día me sentí bien acogida por Senegal. Siempre recibidos con una sonrisa y un saludo amable, doy fe de que se trata del país de la hospitalidad.
 
Sus paisajes eran todo un estímulo para los sentidos. Lo abigarrado de las calles de las ciudades con todo tipo de vehículos abarrotados, animales vagando y mercados coloridos; la caída del sol sobre la tierra roja del País Bassari, con sus chozas de adobe y paja; los bosques de baobabs y las tortuosas raíces de las ceibas; la calidez de sus playas salpicadas de cocoteros; la caótica llegada de los pescadores a Mbour en sus cayucos…
 
En nuestra gran ruta senegalesa, cada amanecer era una nueva aventura. Hubo algún contratiempo (pérdida de maletas, pinchazo de furgoneta, visitantes varios en las habitaciones, caminos plagados de baches y charcos difíciles de franquear…) pero siempre afrontados con buen humor.
 
El trabajo en equipo ha sido excepcional, siempre coordinado
coordinado y fluido, unido a la hora de tomar decisiones en el manejo de los pacientes más complejos. Agradecer también el esfuerzo de los traductores, que atendieron con nosotras manos a mano a los niños, tratándolos siempre con cariño y haciendo en muchos casos de auxiliares y educadores.
 
De los niños siempre hay cosas que aprender. Me sorprendió su madurez e independencia. Era llamativo ver como con menos de diez años acudían solos a la consulta, incluso con hermanos más pequeños a su cargo. Pero si hay algo que los caracteriza es su espíritu alegre, el momento álgido del día eran las últimas horas de la tarde, en las que los dispensarios se convertían en una explosión de alegría infantil entre juegos, globos y sonrisas.
 
YA FORMÁIS PARTE DE NOSOTROS2
Creo que es una sensación compartida el pensar que de la experiencia hemos salido más enriquecidos personalmente de lo que hemos podido aportar. Sin duda, hemos puesto toda nuestra ilusión y esfuerzo en nuestro trabajo, pero queda el sinsabor de haber resuelto casos agudos y que siempre queda tarea pendiente. Aunque tengo la tranquilidad y la confianza de que hay compañeros trabajando allí, al pie del cañón.
 
Gracias al equipo de Yakaar África, a Ambrosio, a Cheikh, a Demba, a Doba…porque vuestro esfuerzo diario es lo que marca la diferencia. Y, ¡gracias por cuidarnos tan bien y preocuparos tanto por nuestra comodidad! Por compartir tantos momentos agradables. Ya formáis parte de nosotros.
 
Me siento orgullosa de haber tomado la decisión de participar en la misión sanitaria. Siento que he vuelto impregnada de experiencias, emociones y vivencias que me han edificado. He aprendido de su hospitalidad, de su sencillez y alegría de vivir; he aprendido que muchas preocupaciones frívolas son innecesarias, que cosas esenciales son muy pocas, y que otras son tan esenciales que deben ser un derecho de todos. Gracias por esta oportunidad.
 
María Elisa Buendía Miñano
 

EL OCTAVO PERO NO EL ÚLTIMO


EL OCTAVO PERO NO EL ÚLTIMOSe repite la secuencia de otros viajes; preparativos, reuniones, compras, cajas y mas cajas, facturar, volar por octava vez a Senegal, pero en esta ocasión con mas “ansia”. Hace año y medio que no voy y estoy como desesperada.
 
Creo que todo irá bien, pero el segundo día ya me doy cuenta de que irá mejor, mejor que nunca. El equipo es magnífico, la actitud, las ganas de trabajar, el entrar poco a poco en el ritmo senegalés, empezar a amar a sus gentes, sus costumbres, el no ver problema en nada a pesar de las adversidades. Y como no, empatía total con nuestros amigos Ambrosio, Cheikh, Demba, que tanto calan en nuestros corazones.
 
EL OCTAVO PERO NO EL ÚLTIMO
El trabajo ha sido muy duro, pero lo hemos llevado con tesón y dignidad. Me siento orgullosa de ello, por eso ya, un poco más tranquila y muy, muy feliz.
 
Y, como siempre, termina el viaje y queda el sentimiento...VOLVER, SIEMPRE VOLVER.
 
Pepa Conejos Messeguer

THIERNO SE HA IDO

 thierno
La despedida fue dura, muy dura... No sabemos cuando volveremos a vernos... o si volveremos a vernos. Pero nos deja momentos para el recuerdo. De esos que nunca se olvidan.
 
Thierno se hace querer. Le va muy bien el nombre... Es cariñoso, dulce, atento, generoso, ingenioso, gracioso... Quizá sea cultural pero a la yaya le tiene un cariño especial. La respeta. La cuida. Los dos lloraron abiertamente en la despedida. La verdad es que todos lo hicimos. El resto del día transcurrió silencioso. Nadie tenía muchas ganas de decir nada. Tampoco había mucho que decir.
 
Sabíamos que en Dakar lo recogía su hermana y que pasaban allí la noche antes de regresar a Kaolack. Así que estuvimos pendientes del reloj hasta que pensamos que ya habría llegado y que ya estaría con su hermana. La llamamos a su móvil. Al segundo intento nos contestó. Era Thierno. Se le oía contento. Estaba de vuelta en casa, con su familia. De vuelta a su vida.
 
Al día siguiente nos llamó para decirnos que ya estaba en su casa, en Kaolack (veis cómo es atento???).
Las nuevas tecnologías nos permiten mantener el contacto. Ahora hablamos casi todas las noche por messenger. Aunque sólo sea para decirnos: “¿Cómo estás? ¿Cómo ha ido el día?”. Es sorprendente que sepa escribir en un idioma que ha aprendido hablando... Otra muestra más de su gran capacidad...
 
Y por messenger es como nos comunicó la mala noticia:
“Yo quería sólo te dice que mi padre está muerto”.

Incluso en un momento tan duro, nos da lecciones de comportamiento. Intentando darle ánimos nos dijo: “Yo no soy triste. Yo soy un campeón. Un campeón no va es triste”.
Impresionante. Sabemos que Demba y Edou han ido a verlos y que están bastante bien... dentro de lo que cabe. La vida sigue...
 
No sabemos que nos depara la vida. Nos sabemos si el destino hará que nos volvamos a ver, ni cuando...

Lo que si sabemos es que Thierno estará siempre con nosotros.
En nuestros pensamientos.
En nuestras oraciones.
En nuestros corazones.
Thierno, TE QUEREMOS.
 
Miren Fabregat
 

CON LA MOCHILA CARGADA DE ILUSIONES

Mouna Sikabi voluntario
Partimos un 13 de julio desde Las Palmas hacia Dakar, con la mochila cargada de ilusiones y muchas ideas en la cabeza. Tras dos horas de vuelo llegamos al caos de Dakar, donde todo fue más fácil gracias a la inseparable compañía de Demba.

Nuestro voluntariado se iba a desarrollar en dos zonas, Bandafassi, País Bassari y Oussouye, en Cassamance. Llevábamos dos objetivos principales a cumplir, aunque sabíamos que sobre el terreno aparecerían otros, incluso más interesantes. Por un lado queríamos estudiar la viabilidad de la construcción de letrinas, recabando datos para la elaboración de un proyecto técnico que permita realizarlas de una manera sencilla y homogénea y de la forma más económica posible y por otro lado realizar diferentes actividades lúdicas y formativas con los niños, como talleres de pintura, español, Capoeira.
 
Tras realizar algunas compras básicas en Dakar, partimos hacia el primero de nuestros destinos, Bandafassi, una zona del interior de Senegal, casi haciendo frontera con Guinea Conakri. Lo primero que nos llamó la atención de esta zona fue la amabilidad y sencillez de sus gentes.
 
Ya sobre el terreno nos pusimos manos a la obra, comprobamos el abandono de las letrinas del poblado, y nos dimos cuenta de la problemática de la basura, sobre todo los plásticos, por lo que pusimos en marcha una campaña de limpieza del poblado y nos vino en mente la necesidad de construir un vertedero donde depositar la basura y que permita su incineración.
 
Con los niños de Bandafassi, disfrutamos muchísimo: dibujando, haciendo Capoeira, carreras de sacos y corriendo. Corriendo como gacelas, no había quien alcanzase a las niñas, se nota que están llamadas a ser el motor y el timón del cambio que impulse a Senegal hacia adelante.
 
Ablaei, niño sordo de la aldea de Bandafassi, no acude al colegio por su problema. Con la sonrisa y la mirada es capaz de hacerse entender con cualquiera. Se merece una oportunidad de llevar una vida como los demás niños, aprendiendo todo lo que se aprende en un colegio y la educación es uno de los pilares básicos en una sociedad y no debe de ser restringida a nadie por su condición.
 
Tras dos semanas en Bandafassi, decidimos partir hacia nuestro siguiente destino, Oussouye, en la zona de Cassamance. Nos habían dicho que esa zona era muy verde, con una vegetación exuberante, que veríamos manglares y unas playas vírgenes interminables.
 
Llegados a Oussouye, visitamos la huerta y la cooperativa de mermeladas y zumos “Jinaben” y “Afeo”, ambas gestionadas por mujeres. ¡Qué delicia tomarse un zumo refrescante de bissap tras una jornada calurosa!
 
Continuamos con el estudio de viabilidad. Comenzamos a preguntar e investigar el coste de los diferentes materiales necesario de cara a la redacción del proyecto.
 
Visitando zonas de cultivo en diferentes partes de Senegal, se puede observar la deforestación y el impacto derivado de unas malas prácticas agrícolas. Las zonas de cultivos son zonas de bosque donde se corta a matarrasa, se quema y luego se siembra, para tras dos o tres años de cultivos, agotando el suelo abandonar ese lugar y desplazarse al adyacente.
 
Reflexionando un poco llegamos a la conclusión de que quizás con una buena formación técnica, rotación de cultivos y abonado químico y aportes de materia orgánica al suelo que mejoren su estructura este problema se podría solucionar, evitando la deforestación y la consiguiente pérdida de hábitats para las especies y consecuentemente de biodiversidad.
 
Seguimos con las actividades lúdicas con los niños. Participamos con una asociación local, durante dos semanas, con talleres de Capoeira. Al final del mismo hubo una exhibición con los padres de los niños como público. Fue increíble verles disfrutar mientras hacían piruetas increíbles. Las caras de sus padres eran de orgullo y de felicidad.
 
Cuando teníamos algún hueco libre acudíamos a un orfanato a jugar y dibujar con los niños, cuanto cariño nos hacían sentir con sus miradas y abrazos sinceros, volvería mil y una vez a estar con ellos, los recuerdo y extraño mucho estar con ellos, la infancia es una joya toda sociedad debe protegerla mimarla y ofrecerle todas las oportunidades que se merecen.
 
Nos vamos con un sabor agridulce: por un lado satisfacción por haber aportado un granito de arena, sintiendo el cariño y las sonrisas de los niños y por otro, cierta tristeza, con la sensación de que queda mucho por hacer.
 
Mouna Sikabi

ME SIENTO TAN LLENA QUE SEGURO VOLVERÉ

 Marta Vidal 1
Hola soy Marta!

Estoy ansiosa de contaros mi experiencia de voluntaria en Senegal con Yakaar. He estado 2 meses en la zona de Cassamance. 2 meses de mi vida inolvidables.
 
Esta experiencia me ha dejado claro que si hay gente que ayuda a los que lo necesitan. He tenido la oportunidad de conocer los proyectos de Yakaar y os puedo decir que de ser interesantes también son totalmente humanitarios ayudando a las mujeres a desarrollar sus habilidades , para montar su negocio y vivir de ello. Como por ejemplo, la ayuda a las mujeres para montar su fábrica para producir zumos. Estuve trabajando con ellas. Fue un poco duro pero, la emoción que me producía la sonrisa de aquellas mujeres y la alegría con la que trabajaban nunca se me olvidara.
 
Pero esto fue solo un proyecto. También vi construcciones destinadas a aulas para niños en edad no escolar. Otra actividad que hice fue cuidar niños en un orfanato. En poco tiempo les coges cariño y ellos a ti. El agradecimiento que demuestran a poco que les das es inmenso. ¡Cuanto tenemos para dar y ni siquiera lo sabemos!
 
En fin, me siento tan llena que aseguro volveré. Una cosa a decir es sobre la ONG Yakaar. Tuve problemas en otra zona de Senegal y no dudaron en ayudarme. No puedo estar más agradecida. Así que si vuelvo será con esta organización.
 
Marta Vidal
 
Este pequeño relato me ha dado solo para contaros una mínima parte de mi experiencia en Cassamance.

Marta Vidal Bujanda

UN VIAJE ABSOLUTAMENTE INOLVIDABLE


pedro montero
Cuando contactamos con Demba a través de internet, buscábamos como siempre una manera de viajar que nos posibilitara conocer el pais y su gente, pero además deseábamos que nuestra estancia y el dinero gastado repercutiera directamente en los locales y no en agencias intermediarias. No solamente cumplimos nuestros objetivos iniciales sino que este viaje se convirtió en una de las experiencias más enriquecedoras que hemos disfrutado a lo largo y ancho del mundo.
 
Del país y su belleza, poco más podemos decir que no se pueda consultar en una guía, pero destacamos la variedad de paisajes: desierto, sabana, selva impenetrable, playa tropical, que hicieron más amenas si cabe las 3 semanas que estuvimos recorriendo Senegal.
 
En lo que coincidimos toda la familia es que lo mejor del viaje fue sin duda la relación que establecimos enseguida con Demba, Ambrosio y Cheikh, una relación que trascendía lo meramente profesional.
Fue como viajar con todas las comodidades y con unos grandes amigos cuidándonos y enseñándonos su país. Ellos nos mostraron la realidad de Senegal, no solo la que sale bien en las fotos, y nos permitieron conocerla, sentirla y amarla, abriéndonos las puertas de sus casas, sus amigos y vecinos.
 
Otro de los grandes incentivos fue la posibilidad de visitar los proyectos de Yakaar Africa y conocer sobre el terreno cómo desarrollan su labor, de un modo ejemplar: bien organizado, efectivo, honesto, justo y sostenible.
No tengo más que palabras de agradecimiento para Demba y su equipo. Ellos han sido los responsables de que hayamos disfrutado de un viaje absolutamente inolvidable.
 
Pedro Montero
 

DEMBA Y DOBA: OS ECHAMOS DE MENOS


Demba, Doba y Jose en el Retiro

Ha sido entrañable teneros en España durante un mes, un mes que se ha pasado como un suspiro y que nos ha sabido a poco. Como siempre vuestra contribución a la causa YAKAAR ha sido total, de una generosidad sin límites. Habéis recorrido media España, desde Gerona a Málaga en recorridos muchas veces extenuantes, pero siempre con la sonrisa y la alegría como bandera. Luchando por lo vuestro, pero luchando siempre, además, por YAKAAR.
 
Espero que no se me ponga celoso Demba, sin cuya inspiración y trabajo constante esta asociación no existiría, pero este año la estrella ha sido Doba. Su sencillez y su inocencia nos ha cautivado. Era tu primera vez en España y se ha notado: todas las desgracias te han caído. Primero en el aeropuerto de Dakar la policía senegalesa no te dejaba pasar, te debieron ver la cara de inocente y querían sacar tajada, menos mal que Demba, siempre al quite, les plantó cara e hizo valer el visado que llevabas.
 
Luego en el mostrador de Iberia te exigían la tarjeta con la que te habíamos sacado el billete desde España. Nuevos nervios hasta que telefónicamente pudimos demostrar al personal de tierra de Iberia que todo estaba en orden.
 
Ya en Madrid una señora te agarraba la mano y la comparaba con la suya para decirte que era una mano demasiado fina para trabajar, que seguro que venías a España a pedir, para quitarle el pan a los de aquí, ¡pobrecilla! ¿sabrá lo que es África? De nuevo Demba al quite te recomendó que no respondieras a ninguna provocación. Tampoco era muy necesario, entre el susto que llevabas en el cuerpo y tu natural tranquilo…
 
Te sorprendías con todo. Recuerdo cuando en nuestro primer paseo, al entrar en el Retiro, te quedaste extasiado mirando a la torre de Valencia. Ahí me di cuenta de que nuestros intereses no coinciden exactamente. Nosotros estamos hartos de los edificios altos, de las ciudades modernas, pero para ti todo eso es símbolo de un progreso por el que luchas con todas tus fuerzas y que cada vez parece alejarse un poquito más. También me contaba Demba que en esas largas travesías en autobús, donde veíais las carreteras españolas que subían y bajaban por las montañas, te asombrabas de “lo que han trabajado los toubabs (hombres blancos)!”.
 
Demba en Toledo
Pero lo que nos dejó boquiabiertos fue tu capacidad para hablar en público. Todos conocemos la habilidad de Demba y sus dotes de orador, que yo mismo envidio, pero no nos podíamos imaginar que ese chico tímido con unos estudios justitos y un español justito, que con cara asustada me pedía un cuaderno para preparar su intervención junto al maestro Demba, fuera capaz de hacer un discurso, tan claro, tan directo, tan bien construido, ante una audiencia estudiada e ilustrada y que todos acabáramos entregados a tu sencillez y a tu bienhacer.
 
Hemos intentado mimaros. Yo, con esa extraña manía que tenemos los toubabs de pensar que lo que nos gusta a nosotros os tiene que gustar a vosotros, no he parado hasta que casi te obligo a tirarte a la piscina y a tomar un poco el sol, ¡El guía turístico turisteando!
 
Para finalizar, debo reconocer que me gustaba cuando, después de tus recorridos por España, de la mano de Demba, te “agarrabas” a “tu camita” en mi casa y decías que te sentías seguro. Puedes sentirte seguro, mientras vivamos en mi casa y en mi familia siempre habrá “una camita” para vosotros
 
José María Piñero
 
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